Brasil.- Jair Bolsonaro modificó este miércoles el decreto sobre la portación de armas en el país y aclaró que solamente tendrá valor para pistolas o revólver quedando excluido todo tipo de fusil, carabina y escopeta.
El decreto original, dictado el pasado 8 de mayo, generó una ola de críticas a la que se sumaron 14 de los 27 gobernadores del país, así como organismos de derechos humanos nacionales y globales, como Amnistía Internacional, y entidades del Poder Judicial.
Ese primer texto complementaba un decreto de enero pasado, que flexibilizó las normas para la adquisición de armas, y establecía nuevas reglas para que las personas que las posean puedan circular con ellas por las calles, incluso cuando se tratase de fusiles.
La polémica creció esta semana, cuando la empresa fabricante de armas Taurus anunció que tenía 2 mil encomiendas de fusiles T4, una poderosa arma semiautomática calibre 5,56, que se vende en el país a partir de 8.000 reales (unos 2 mil dólares). Las acciones de la firma subieron 7,6 por ciento el martes en la Bolsa de San Pablo.
Casi al mismo tiempo, se viralizó un video de 2017, en el que se veía al entonces precandidato a la presidencia en un stand de Taurus, sosteniendo un T4.
El Gobierno adelantó el martes que algunos de los artículos del decreto original podrían ser alterados y lo hizo, pero básicamente para excluir de la lista de armas que pueden ser portadas en las calles a todos los modelos de fusiles, carabinas y escopetas.
Aun así, la iniciativa ha sido impugnada ante la Justicia por diversas organizaciones de la sociedad civil y partidos políticos de oposición, que exigen su inmediata revocación.
El asunto está en manos de la Corte Suprema, frente a la cual se ha manifestado la Fiscalía General, ya que endosó los pedidos para la anulación del decreto. Según las normas, entre los autorizados a portar armas están los políticos que ejerzan un cargo electivo, camioneros, periodistas volcados a la crónica policial, abogados, agentes de tránsito y empleados de empresas de transporte de valores, entre muchos otros, que incluyen a cazadores y socios de clubes de tiro.