Berlín,
Alemania.- La
canciller alemana, Angela Merkel, expresó su respaldo al presidente ucraniano,
Petró Poroshenko, de visita en Berlín coincidiendo con el aniversario del
referéndum de Crimea, aunque sin entrar a hablar ni de nuevas sanciones a Moscú
ni, menos aún, de un eventual boicot al Mundial de Fútbol de 2018.
Es necesario “intensificar todas las gestiones políticas y
diplomáticas” hasta lograr que se cumplan los acuerdos de Minsk -sellados
en febrero con la mediación de Francia y Alemania-, ya que hoy por hoy no hay
“alternativa ” a una solución pacífica y política al conflicto,
indicó la jefa del Gobierno ante el líder ucraniano.
Evidentemente, de producirse “violaciones flagrantes” de lo acordado
o “en caso de emergencia”, se abordaría la posibilidad de adoptar
nuevas “medidas políticas” contra Moscú, añadió Merkel, quien
insistió en que éste no es el objetivo de su Gobierno.
Una extensión de las sanciones ya en pie solo se aprobará si es
“inevitable”, enfatizó, y no hay que contar que ello pueda decidirse
en la cumbre de líderes de la Unión Europea que se celebrará esta semana en
Bruselas, sino que, de ser preciso, ocurriría en la de junio.
Para Merkel, lo “fundamental” ahora es lograr que se permita el
acceso de la ayuda humanitaria a la zona en conflicto del este de Ucrania, que
se respete el alto el fuego y que se pueda verificar la retirada de armamento
pesado asimismo acordada entre Kiev y los separatistas prorrusos con mediación
de Rusia, Francia y Alemania.
“Hasta ahora, no se ha logrado que la Cruz Roja Internacional acceda a
esas zonas”, insistió Merkel ante Poroshenko, quien responsabilizó
a Moscú de esa situación, de la vulneración del alto el fuego y de que no se
haya producido aún el intercambio de prisioneros.
Poroshenko acudió a la capital alemana con propuestas como la ampliación de las
sanciones contra Moscú o, cuando menos, una prórroga a las ya existentes hasta
fin de año, según declaraciones del líder ucraniano al popular diario
“Bild”.
Asimismo había planteado en ese mismo rotativo la posibilidad de impulsar un
boicot al Mundial de Fútbol, con el argumento de que mientras haya guerra en
Ucrania es inimaginable que Rusia pueda ser la sede del torneo.
Merkel dejó claro que no contempla nuevas sanciones si no se produce una
escalada que lo haga inevitable y que ni se cuestiona un boicot a ese Mundial.
“Hay que concentrarse en lo que ocurra en 2015. Y, en lo futbolístico,
antes del Mundial tenemos aún una Eurocopa, de lo cual me alegro mucho”,
añadió la canciller, gran aficionada al fútbol y fanática de la selección
alemana, campeona del mundo en Brasil.
Poroshenko insistió ante la canciller en calificar el conflicto ucraniano de
“guerra global”, en que además de la seguridad de su país está en
juego la de toda Europa.
“La estructura de seguridad que garantizó la paz en Europa durante 70 años
ya no funciona”, apuntó el líder ucraniano, quien antes de su reunión con
Merkel fue recibido con honores militares por el presidente del país, Joachim
Gauck, en su sede del Palacio de Bellevue.
La visita a Berlín de Poroshenko tenía un carácter altamente simbólico, por
coincidir con el aniversario del referéndum que precedió a la anexión por Rusia
de la península ucraniana de Crimea.
Merkel reiteró su condena frontal a la “ilegítima violación de las
fronteras” de Ucrania por parte de Rusia, al tiempo que recordó que todo
el conflicto gira en torno a esa “vulneración territorial” con Moscú
como trasgresor y Kiev como país defensor de su soberanía, no al revés.
La cita en la capital alemana, coincidiendo con un aniversario traumático en la
historia reciente ucraniana, derivó en ese claro respaldo de Berlín hacia Kiev,
en términos idénticos a los que durante todo este año ha empleado Merkel para
hablar de Crimea.
En la comparecencia conjunta ante los medios no se habló, en cambio, de las investigaciones
abiertas por la Justicia germana sobre la participación de unos cien ciudadanos
alemanes en el conflicto, al parecer enrolados en las tropas prorrusas.
Estas informaciones salieron a relucir el pasado fin de semana en el dominical
“Welt am Sonntag”, y de acuerdo con ese medio se trata de alemanes de
origen ruso, muchos de ellos antiguos soldados de la Bundeswehr.IN