Ecuador.- Un nuevo episodio de violencia sacude a las cárceles de Ecuador. Un enfrentamiento armado entre grupos rivales al interior del centro penitenciario de la ciudad costera de Esmeraldas dejó al menos 17 presos muertos, según confirmó la Policía Nacional en un comunicado oficial.
De acuerdo con las primeras investigaciones, la orden provino del grupo delictivo Los Tiguerones, quienes habrían instruido a sus miembros a atacar a internos vinculados con Los Lobos, Los Choneros y otros reclusos no afines a su organización.
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Cómo inició el motín en la cárcel de Esmeraldas
El informe preliminar señala que la violencia comenzó en uno de los pabellones de la prisión tras una emboscada en la que se sustrajeron las llaves de las celdas. Este hecho permitió que un grupo de internos ingresara a otras áreas, desatando una masacre contra reclusos de pabellones externos.
La policía ecuatoriana desplegó un operativo de control en los alrededores del centro penitenciario, mientras que el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de Libertad (SNAI) confirmó que se realizan las investigaciones correspondientes para esclarecer lo ocurrido. La cifra de víctimas podría aumentar conforme avancen las pericias.
Antecedentes recientes de violencia carcelaria en Ecuador
Esta matanza ocurre apenas tres días después de otro hecho violento en la cárcel de Machala, en la provincia de El Oro, donde 14 reos fueron asesinados y otros 14 resultaron heridos. Durante ese ataque, un guía penitenciario murió tras recibir impactos de bala.
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El comandante de la Zona 7, coronel William Fabián Calle, explicó que la masacre en Machala se produjo por disputas internas entre bandas que operan en diferentes pabellones, lo que evidencia las fallas en los controles de seguridad penitenciaria.
Contexto: crisis de seguridad en Ecuador
Los enfrentamientos en las prisiones ecuatorianas se enmarcan en un estado de conflicto interno armado, decretado en enero de 2024 por el Gobierno, con el objetivo de frenar la violencia generada por bandas criminales vinculadas al narcotráfico. Sin embargo, a pesar de la presencia militar y policial en los centros carcelarios, los disturbios y matanzas se mantienen, evidenciando la gravedad de la crisis penitenciaria en el país.