Afganistán. La emergencia climática en Afganistán ha escalado en los últimos días tras intensas lluvias que han provocado inundaciones y deslizamientos de tierra en gran parte del territorio, dejando un saldo de al menos 110 personas fallecidas y siete más desaparecidas.
De acuerdo con reportes oficiales difundidos este 6 de abril de 2026, las precipitaciones han impactado a la mayoría de las 34 provincias del país desde hace casi dos semanas. Tan solo en las últimas 24 horas se registraron 11 muertes adicionales y seis personas lesionadas, lo que evidencia la persistencia y gravedad del fenómeno.
El impacto no solo se refleja en pérdidas humanas, sino también en daños materiales de gran escala. Cerca de mil viviendas han quedado completamente destruidas, mientras que más de cuatro mil presentan afectaciones parciales. Además, se reporta la destrucción de más de 325 kilómetros de carreteras, así como daños severos en tierras agrícolas, sistemas de riego y fuentes de agua, lo que afecta directamente a más de seis mil familias.
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En medio de la emergencia, continúan las labores de rescate. El Ministerio de Defensa informó que, mediante un operativo aéreo en la provincia de Herat, se logró salvar a dos personas atrapadas por las inundaciones, en un contexto donde el acceso terrestre permanece limitado en varias regiones.
¿Por qué el impacto ha sido tan severo en los últimos días?
La acumulación de lluvias intensas, combinada con la vulnerabilidad geográfica y la falta de infraestructura adecuada, ha provocado el desbordamiento de ríos y corrientes, generando inundaciones repentinas y deslizamientos que han multiplicado los daños en un corto periodo.
Infraestructura colapsada agrava la crisis
El deterioro de caminos y autopistas ha complicado aún más la situación, con rutas clave cerradas, como la que conecta Kabul con Jalalabad, una vía estratégica hacia la frontera con Pakistán. La combinación de lluvias intensas, deshielo y falta de infraestructura resiliente ha convertido este fenómeno en una crisis recurrente, similar a la registrada en 2024, cuando más de 300 personas murieron por inundaciones en el país.