Egipto.- Los llamados a la reconciliación nacional procedentes de todo el
mundo llegaban este miércoles a Egipto, donde el gobierno amenaza con
dispersar por la fuerza los campamentos islamistas, al día siguiente del
fracaso de la manifestación de “un millón” convocada por los Hermanos
Musulmanes.
Sólo algunas decenas de miles de manifestantes respondieron a la
convocatoria para pedir el regreso del presidente depuesto Mohamed
Mursi.
El enviado especial de la Unión Europea para Oriente Medio,
Bernardino León, era esperado el miércoles en El Cairo, donde estuvo de
visita la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, que se
entrevistó con Mursi.
Durante la semana próxima, dos importante senadores estadounidenses
llegarán a El Cairo para entrevistarse con las nuevas autoridades.
León “proseguirá los contactos y los esfuerzos de mediación de
Ashton”, explicó Michael Mann, portavoz de la jefa de la diplomacia
europea.
La UE quiere cumplir un papel de “facilitador”, utilizando incluso la
palanca financiera, para ayudar a Egipto a volver a la democracia.
Los senadores estadounidenses Lindsey Graham y John McCain, miembros
influyentes del Congreso, anunciaron en Washington que viajaban a Egipto
a pedido del presidente Barack Obama.
Ambos dijeron que iban a exhortar a las Fuerzas Armadas egipcias a
que organicen elecciones para un retorno al poder civil en el marco de
una solución “democrática que incluya” a todas las partes.
Ashton, la única persona que tuvo hasta el presente acceso a Mursi,
detenido en secreto por el ejército desde el golpe del 3 de julio
pasado, abogó el martes por una transición que “incluya a todas las
fuerzas políticas”, incluidos los Hermanos Musulmanes, que por el
momento rechaza cualquier diálogo con un poder al que considera
ilegítimo.
Al lado de Ashton, el vicepresidente nombrado por los militares,
Mohamed ElBaradei, afirmó que el ex presidente había “fracasado” y por
esa razón estaba excluido de la transición, pero que los “Hermanos
Musulmanes siguen formando parte del proceso p0lítico”.
“Los islamistas debe participar en el futuro de Egipto”, dijo por su lado el ministro de Relaciones Exteriores, Nabil Fahmy.
El ministro indicó además que los Hermanos Musulmanes podían
participar “en la redacción de la Constitución y de las leyes
electorales”, condicionando su participación al cese de la violencia.
Desde fines de junio, la violencia causó más de 300 muertos, en su gran mayoría víctimas de la represión policial.
El gobierno volvió a advertir que está dispuesto a dispersar, llegado
el caso por la fuerza, los campamentos de partidarios de Mursi en El
Cairo.
El pulso entre las Fuerzas Armadas y el movimiento pro Mursi hace
temer nuevos baños de sangre, como el del sábado pasado, en el que la
represión policial causó la muerte de 81 civiles.
El secretario estadounidense de la Defensa, Chuck Hagel, llamó el
martes al general Abdel Fattah al Sisi, jefe de las Fuerzas Armadas y
ministro de Defensa, para exhortarlo a que los militares actuaran con
precaución.
Sin embargo, la movilización de los partidarios de Mursi pareció
debilitarse el martes al fracasar en su intento de reunir en El Cairo un
millón de manifestantes.NE
Llamados a reconciliación en Egipto tras fracaso de movilización islamista
Sólo algunas decenas de miles de manifestantes respondieron a la convocatoria para pedir el regreso del presidente depuesto Mohamed Mursi.
Fuente: Internet