Kampala.- Los
líderes africanos reunidos hoy en Kampala para buscar una solución al
conflicto de la República Democrática del Congo (RDC), que amenaza la
estabilidad regional, exigieron al rebelde Movimiento M23 el fin de las
hostilidades.
En un comunicado conjunto leído por el ministro ugandés de Exteriores,
Sam Kutesa, los líderes de la Conferencia Internacional de la Región de
los Grandes Lagos (ICGLR) trazaron un proceso que debería cumplirse en
un plazo de dos semanas, indicó Efe.
Así, la cumbre pidió a los insurgentes que se retiren de la estratégica
ciudad de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, fronteriza
con Ruanda y rica en recursos minerales.
En concreto, la ICGLR exigió a los rebeldes que “detengan todas las
actividades y evacúen Goma”, ciudad que tomaron el pasado martes, y se
retiren a una zona a “no menos de 20 kilómetros” al norte de la urbe.
Según el plan del bloque regional, la Misión de la ONU en la RDC
(MONUSCO) tendría que garantizar la seguridad en las “zonas neutrales”
entre Goma y los territorios ocupados por la insurgencia.
Asimismo, el M23, que envió este jueves a Kampala al líder de su ala
política, Jean Marie Runiga, para tratar la crisis con el jefe de Estado
ugandés y presidente de la ICGLR, Yoweri Museveni, deberá “rearmar a la
Policía, que fue desarmada (tras la captura de Goma), para que retome
sus obligaciones”.
Además, los asistentes a la cumbre -entre ellos, el presidente de la
RDC, Joseph Kabila- ordenaron al M23 que “deje de propagar la guerra
inmediatamente y de hablar sobre el derrocamiento de un Gobierno
electo”, en referencia a las amenazas insurgentes para derribar al
Ejecutivo de Kinshasa.
A ese respecto, el secretario ejecutivo de la ICGLR, Ntumba Luaba,
declaró a Radio Okapi, emisora promovida por la MONUSCO, que Sudáfrica
ha ofrecido apoyo logístico y que Tanzania tiene un batallón preparado
para entrar en acción.
Además, la cumbre reclamó al Gobierno de la RDC que “escuche y resuelva” las quejas del M23.
En reacción a las conclusiones de la reunión, el portavoz del M23, Amani
Kabashi, dijo hoy a Efe por teléfono que la iniciativa de los líderes
de la ICGLR es “bienvenida, aunque deben entender que la opción militar
ha fracasado” y que habrá que buscar “otra solución”.
Entre los líderes que no acudieron a la cita de Kampala destacó el
presidente de Ruanda, Paul Kagame, que decidió ausentarse a última hora y
estuvo representado por su ministra de Exteriores, Louise Mushikiwabo.
El pasado día 21, Kagame ya se entrevistó -en otra reunión del organismo
regional- con Kabila y Museveni para abordar la crisis, que ha
provocado la huida de miles de personas de sus hogares.
Varios informes de la ONU señalan a Ruanda, principalmente, pero también
a Uganda, como actores en el conflicto en apoyo de los rebeldes, aunque
ambos países niegan rotundamente su implicación.
El M23 lo forman soldados congoleños amotinados y supuestamente fieles
al rebelde Bosco Ntaganda, buscado por la Corte Penal Internacional por
crímenes de guerra y contra la humanidad.
Ntaganda se integró hace dos años en las fuerzas de la RDC al contribuir
a la pacificación de Kivu del Norte tras ayudar a detener, en 2009, a
Laurent Nkunda, antiguo señor de la guerra y general del Ejército.
Los rebeldes se sublevaron el pasado abril para protestar por la pérdida
de poder impuesta por el Gobierno a su líder, y renegociar el acuerdo
del 23 de marzo de 2009, que da nombre al grupo y supuso su inserción en
el Ejército.
La RDC se encuentra inmersa todavía en un frágil proceso de paz tras la
segunda guerra del Congo (1998-2003), que implicó a varios países
africanos, y tiene desplegada en su territorio la mayor misión de la
ONU.NE