Perú. El Congreso peruano volvió a mover las piezas del tablero político este miércoles al elegir a José María Balcázar como presidente interino del país, tras la destitución de José Jerí, quien apenas había permanecido cuatro meses en el cargo. La designación ocurre a menos de dos meses de las elecciones generales programadas para el 12 de abril.
La votación se definió en segunda vuelta. Balcázar, integrante del partido Perú Libre, obtuvo 60 votos, superando los 46 alcanzados por María del Carmen Alva, representante de Acción Popular. Con 83 años y una amplia trayectoria como abogado y legislador, se convierte en el octavo jefe de Estado peruano desde 2016, un dato que refleja la inestabilidad política que atraviesa el país.
Tras conocerse el resultado, Balcázar rindió juramento con un escueto “Sí juro”, marcando el inicio de una gestión provisional que estará limitada por el calendario electoral. La sesión parlamentaria fue suspendida brevemente y se prevé que la proclamación oficial quede formalizada al reanudarse.
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¿Qué implica su llegada al poder en la antesala electoral?
El arribo de Balcázar abre una etapa de transición marcada por la urgencia de garantizar estabilidad institucional en un contexto de reiterados cambios presidenciales. Su administración tendrá como prioridad asegurar la continuidad del Estado y coordinar las condiciones necesarias para que las elecciones generales se desarrollen conforme al cronograma establecido.
Un perfil ligado a la izquierda parlamentaria
Balcázar ha sido identificado durante años con los sectores de izquierda y con la línea política que llevó a Pedro Castillo a la presidencia. Su experiencia dentro del Congreso y su militancia en Perú Libre le han otorgado peso específico en el Legislativo, donde ahora asume la responsabilidad de conducir la transición en uno de los momentos más sensibles para la política peruana.
Su papel inmediato será encabezar un gobierno interino enfocado en mantener la gobernabilidad hasta el 12 de abril, fecha en la que la ciudadanía acudirá a las urnas para definir un nuevo rumbo político, en un país que suma ocho presidentes en menos de una década.