Estados Unidos. La muerte de Jessica McLaughlin, joven empleada de una tienda de conveniencia, ha generado una oleada de indignación en redes sociales tras conocerse que su propia jefa sería la responsable del ataque que la llevó a perder la vida.
Según el testimonio de su hermano, Sean McLaughlin, todo comenzó con una discusión laboral que escaló a violencia física. La supervisora habría perseguido a Jessica, la tiró al suelo y le aplicó presión en la cabeza o pecho, impidiéndole respirar. A pesar de que otros trabajadores intentaron detener la agresión, también fueron agredidos.
Jessica logró ponerse de pie brevemente, pero colapsó poco después. Fue llevada a un hospital, donde se diagnosticó daño cerebral irreversible por paro respiratorio. Su familia tomó la decisión de desconectarla del soporte vital días después.
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Testigos aseguran que la agresora huyó tras intentar eliminar evidencia de las cámaras de seguridad. La mujer continúa prófuga, y se ha emitido una alerta para su localización.
Mientras las autoridades investigan, la sociedad exige justicia. Familiares y amigos de Jessica han lanzado una campaña en GoFundMe para cubrir los costos médicos y funerarios.
Este caso ha encendido el debate sobre la violencia laboral y la impunidad. Colectivos y ciudadanos se han sumado al reclamo para que la responsable enfrente las consecuencias legales por una agresión que terminó con la vida de una joven trabajadora.