Irán. En medio de una escalada de tensiones en Medio Oriente, la Guardia Revolucionaria de Irán anunció que lanzará ataques dirigidos contra oficinas de grandes empresas tecnológicas estadounidenses en la región. El señalamiento incluye a corporaciones como Microsoft, Apple y Google, así como a otras firmas del sector industrial y tecnológico.
De acuerdo con un comunicado difundido por la agencia Tasnim, los ataques comenzarían a las 20:00 horas locales, al tiempo que se emitió una advertencia directa a los trabajadores de estas compañías para que abandonen sus lugares de trabajo “de inmediato” con el fin de resguardar su integridad. El cuerpo militar calificó a estas empresas como “compañías terroristas espías” y aseguró que sus instalaciones serán consideradas objetivos legítimos.
La amenaza se produce en un contexto de conflicto activo, marcado por enfrentamientos entre Irán, Estados Unidos e Israel desde finales de febrero. En ese marco, autoridades iraníes también informaron sobre ataques recientes con drones suicidas contra centros de telecomunicaciones y estructuras industriales vinculadas a compañías internacionales, ubicadas en puntos estratégicos como el aeropuerto Ben Gurión y la ciudad de Haifa.
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Además de Microsoft, Apple y Google, la lista difundida incluye a firmas como Intel, Meta, IBM y Boeing, lo que amplía el alcance de la advertencia a distintos sectores estratégicos con presencia en países como Israel, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.
¿Qué riesgos enfrentan las empresas estadounidenses en la región?
El señalamiento directo por parte de la Guardia Revolucionaria eleva significativamente el nivel de riesgo para las operaciones de estas compañías en Medio Oriente. La advertencia implica no solo posibles ataques físicos, sino también la interrupción de actividades, evacuaciones preventivas y una creciente incertidumbre sobre la seguridad del personal en zonas consideradas estratégicas.
Impacto en la economía y el comercio tecnológico
Más allá del plano militar, las amenazas podrían tener efectos inmediatos en la economía digital global. La posible afectación a centros de datos, redes de comunicación y oficinas clave podría interrumpir servicios, afectar cadenas de suministro y generar volatilidad en mercados internacionales, dada la dependencia global de la infraestructura tecnológica operada por estas empresas.
La situación se mantiene en desarrollo, y aunque los ataques anunciados aún no se han concretado, el llamado a evacuar instalaciones y la identificación de objetivos específicos reflejan un escenario de alta tensión que podría escalar en cualquier momento.