Estados Unidos. Chicago vive una creciente tensión luego de que el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, denunció los planes de la administración de Donald Trump de desplegar al menos 100 soldados en la ciudad y otras áreas del estado. El objetivo sería proteger instalaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo que ha provocado el rechazo de autoridades locales.
Pritzker explicó que el Departamento de Seguridad Nacional había solicitado el despliegue de tropas al Departamento de Defensa, y que el aviso fue también enviado a la Guardia Nacional. Criticó la medida, asegurando que no busca aumentar la seguridad, sino lo contrario.
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La desaprobación se intensificó luego de que agentes federales, armados con rifles de asalto y uniformes militares, circularan por el centro de Chicago, generando varias detenciones. Para el gobernador, esto fue una “exhibición de poder” con el fin de justificar el uso de la fuerza militar.
El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, también se opuso, calificando inaceptable la militarización de la ciudad. El fiscal general de Illinois, Kwame Raoul, calificó la operación de ilegal y advirtió con tomar acciones legales, como ocurrió en Oregón. Ambos líderes coincidieron en que la intención de Trump es generar conflictos, y Raoul instó a la ciudadanía a no caer en la provocación, asegurando que no existe ninguna emergencia en Chicago.