Brasil.- Lorival Francisco, un hombre de 49 años, originario del sur de Brasil, cuenta que dedicó toda su vida a la iglesia, estudió teología pero al querer ejercer fue rechazado por el arzobispo debido a su orientación sexual.
Nunca imagino que el aceptar su homosexualidad le costaría perder a sus a sus amigos y familiares. Para escapar del color que el rechazo le provocaba se recluyó en un cementerio, donde en el silencio encontró el consuelo que necesitaba.
Entre lápidas construyó una choza con madera y demás basura que fue juntando con el tiempo. Eventualmente consiguió un automóvil inservible que le sirve para pasar las noches.
Lorival Francisco no está solo, en su paso por el cementerio conoció a Maria de Fátima da Silva França, una mujer de 60 años, quien se convirtió en su amiga y de vez en cuando procura llevarle alimentos. Además mantiene una relación amistosa con unos pescadores que tienen una cabaña cercana a donde este personaje vive.
Entre los deseos más grandes de Lori, está el tener una pequeña casa donde pueda vivir y pasar las Navidades bajo un techo comiendo una cena caliente, por lo que sus nuevos amigos han comenzado una colecta para hacer su sueño realidad.