Estados Unidos. Ante el creciente colapso en la operación aeroportuaria, el gobierno de Estados Unidos anunció el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en terminales aéreas de todo el país, como una medida emergente para enfrentar la falta de personal en los filtros de seguridad.
La decisión responde a la presión que enfrenta la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), cuyos trabajadores acumulan semanas sin recibir salario debido al estancamiento presupuestario en el Senado. La situación ha derivado en ausencias laborales, licencias y renuncias, lo que ha impactado directamente en la fluidez de pasajeros.
El responsable de la política fronteriza, Tom Homan, explicó que los agentes de ICE asumirán funciones logísticas básicas dentro de los aeropuertos, con el objetivo de liberar al personal especializado de la TSA para que se concentre en tareas críticas de inspección y seguridad.
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La medida ya había sido adelantada por el presidente Donald Trump, quien confirmó la orden a través de su red social Truth Social, en medio de la presión política para destrabar los recursos destinados al Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Mientras tanto, aeropuertos clave como Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, Nueva York y Nueva Orleans han registrado largas filas y retrasos, reflejo de la reducción en el número de trabajadores disponibles para operar los filtros de seguridad.
¿Cómo ayudará el despliegue de ICE a reducir el caos en los aeropuertos?
El plan consiste en redistribuir responsabilidades dentro de las terminales: los agentes migratorios asumirán tareas secundarias como control de accesos y apoyo logístico, lo que permitirá que el personal capacitado de la TSA regrese a sus funciones clave, agilizando los procesos de revisión y reduciendo los tiempos de espera.
Tensiones políticas detrás de la crisis
El origen del problema se encuentra en un prolongado desacuerdo político. Legisladores demócratas han bloqueado la aprobación de fondos para el DHS tras operativos migratorios en Minnesota que dejaron dos civiles muertos, lo que intensificó la confrontación con la administración federal y mantiene paralizada una solución que permita restablecer la normalidad en los aeropuertos.