Francia. El Parlamento francés se alista para una discusión que promete marcar un giro en la forma en que los menores interactúan con la tecnología. A partir de una propuesta impulsada por legisladores del partido Renacimiento, aliados del presidente Emmanuel Macron, Francia considera aplicar restricciones sin precedentes al acceso de niños y adolescentes a redes sociales y dispositivos móviles. El proyecto nace tras meses de inquietud pública sobre la salud digital juvenil y de un exhaustivo trabajo parlamentario que puso bajo la lupa los efectos psicológicos del consumo constante de contenidos breves.
La iniciativa se apoya en una investigación encabezada por la diputada Laure Miller, quien, junto a 150 expertos consultados, documentó cómo plataformas como TikTok pueden alterar el estado emocional, afectar el sueño y modificar patrones de sociabilidad entre los jóvenes. Esa revisión derivó ahora en una propuesta legislativa que busca convertir las advertencias científicas en obligaciones legales.
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Entre las medidas más destacadas figura la prohibición de que menores de 15 años accedan a redes sociales. Instagram, TikTok, YouTube, Snapchat y Facebook quedarían sujetas a esta limitación, mientras que aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Telegram serían evaluadas más adelante. Además, se plantea un “toque de queda digital” para adolescentes de entre 15 y 18 años, que impediría el uso de redes entre las 22:00 y las 08:00 horas, con el fin de evitar el deterioro del descanso y la salud mental.
El proyecto también amplía la prohibición de teléfonos móviles en centros educativos y propone incorporar al Código Civil el concepto de “negligencia digital” para reforzar el papel de madres, padres y tutores.
¿Qué podría cambiar para las familias francesas si esta ley se aprueba?
De prosperar en el debate previsto para enero de 2026, la reforma alteraría de manera profunda la rutina tecnológica de millones de jóvenes y fortalecería la responsabilidad adulta en su supervisión. Se impondrían límites obligatorios en redes sociales, controles más estrictos en los colegios y nuevas obligaciones legales orientadas a un uso más seguro de las pantallas dentro del hogar.