Manila. El tifón “Kalmaegi” atravesó el centro de Filipinas dejando al menos 26 muertos y provocando inundaciones generalizadas que atraparon a decenas de personas en tejados y arrastraron vehículos, según informó la Oficina de Defensa Civil del país. La tormenta tocó tierra en la madrugada del martes, afectando principalmente a las provincias de Cebú, Leyte del Sur y Bohol.
Según el recuento, uno de los casos ocurrió en Leyte del Sur, donde un anciano perdió la vida ahogado por las crecientes provocadas por el tifón, mientras que en Bohol un residente murió al ser golpeado por un árbol derribado por los fuertes vientos. La situación se complica en localidades costeras como Liloan, donde decenas de personas permanecen atrapadas en los techos de sus viviendas. Los equipos de rescate trabajan contra reloj, enfrentando corrientes de agua intensas y escombros que dificultan el acceso a los afectados.
El tifón se localizaba sobre las aguas costeras de Jordan, en Guimaras, con vientos sostenidos de 130 km/h y ráfagas de hasta 180 km/h, y se espera que se dirija hacia el mar de China Meridional entre la tarde del martes y la mañana del miércoles, luego de impactar la provincia occidental de Palawan.
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Además del desastre natural, un helicóptero de la fuerza aérea filipina con cinco personas a bordo se desplomó en Agusan del Sur mientras realizaba labores de ayuda humanitaria, generando preocupación adicional en la zona.
¿Cómo se compara “Kalmaegi” con los tifones históricos en Filipinas?
Aunque “Kalmaegi” dejó un saldo trágico, su impacto es menor en comparación con el devastador tifón “Haiyan” de 2013, que arrasó el centro de Filipinas, causó más de 7 mil muertes, destruyó un millón de viviendas y desplazó a millones. Sin embargo, cada temporada ciclónica recuerda la vulnerabilidad del archipiélago, que recibe alrededor de 20 tifones anuales y es propenso a terremotos y actividad volcánica.