Milán. El inicio simbólico de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 estuvo marcado por una movilización estudiantil que trasladó el foco del deporte a la política internacional. Cerca de mil jóvenes salieron a las calles de Milán para manifestar su rechazo a la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en territorio italiano durante el desarrollo del evento olímpico.
La marcha partió desde la Piazza Leonardo da Vinci y avanzó hasta el Parque Trotter, donde los manifestantes desplegaron pancartas y consignas en contra de la agencia estadounidense. Frases como “Milano vi schifa” y “Fuera ICE” dominaron el recorrido, en una protesta que combinó reclamos estudiantiles, defensa de la soberanía y denuncias por presuntos abusos cometidos por esa corporación.
Los organizadores señalaron que su inconformidad no se limita al contexto deportivo. Pietro Wilhelm Malmsheimer, integrante del sindicato estudiantil UdS en Lombardía, calificó como “inaceptable” que una fuerza extranjera señalada por prácticas racistas y violentas tenga presencia en Italia. El descontento se intensificó luego de que se difundiera la agresión de agentes estadounidenses contra dos periodistas italianos durante protestas recientes en Mineápolis, episodio que generó indignación entre sectores académicos y de la prensa.
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Ante el creciente malestar social, el gobierno italiano buscó contener la polémica. El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, compareció ante la Cámara de Diputados para asegurar que la participación del ICE no representa una amenaza para la soberanía nacional ni para el orden público. Según explicó, los agentes estadounidenses no tendrán funciones operativas ni de control directo durante la justa invernal.
¿Existe un riesgo real por la presencia del ICE en Italia?
De acuerdo con las autoridades italianas, la intervención del ICE se limitará exclusivamente al intercambio de información y análisis técnico en materia de seguridad, sin participación armada ni capacidad de actuación contra civiles. Bajo este esquema, el gobierno sostiene que no habrá despliegue policial extranjero en las calles y que la vigilancia de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 quedará en manos de las fuerzas de seguridad italianas, descartando así un riesgo operativo derivado de la presencia de la agencia estadounidense.