París, Francia.- La catedral de Notre Dame es uno de los monumentos góticos de París, cuenta con 850 años albergando desde la construcción, obras de inestimable valor artístico, histórico y religioso.
El incidente donde se quemó parte de este icónico lugar de la capital francesa, mantiene en la conmoción al mundo, pero al parecer parte de los tesoros en su interior no sufrieron daños de consideración.
Entre los 5 tesoros que alberga la catedral, se encuentran:
La corona de espinas que usó Jesús de Nazaret en el momento de la pasión, un trozo de la cruz y algunos clavos que fueron utilizados durante su crucifixión son objetos considerados sagrados.

También se cuenta con tres enormes vitrales con forma de rosa en las fachadas norte, sur y occidental, estos contienen muchas piezas que datan de los siglos XII y XIII, con paneles originales así como otros agregados durante obras de restauración.

Se estima que gran parte de estas vidrieras medievales, incluido el rosetón de la fachada oeste, se salvaron del incendio, pero se teme que algunas ventanas hayan sufrido daños menores.
Notre Dame cuenta con cinco teclados y unos 8 mil tubos, el órgano principal de la catedral es el más grande que existe en Francia.

Su construcción data del siglo XVIII, durante la década de 1860 el instrumento fue modificado para duplicar el número de tubos y en 2013 había sido restaurado de manera exhaustiva.
Datos preliminares señalan que el órgano se encontraba intacto, pero no así el caso de algunas de las pinturas para ello se realizan acciones de recuperación, para posteriormente ser trasladadas al Museo del Louvre para protegerlas, conservarlas y restaurarlas.
Otro de los tesoros de la catedral es el techado de madera que era uno de los más antiguos que aún existían en Europa.

Cada una de sus vigas fue hecha con un árbol distinto, por lo que se estima que para su construcción fue necesario cortar unos mil 300 robles, información preliminar del hecho indican que gran parte del techo de la edificación quedó destruido por las llamas.
Por último no se pueden olvidar las gárgolas talladas en el siglo XIX con el objetivo funcional de conducir el agua de la lluvia lejos del edificio, las gárgolas se han convertido en una imagen clásica de Notre Dame.

Estas figuras fantásticas fueron añadidas al edificio durante unas obras de restauración realizadas entre 1843 y 1864.
Algunas de ellas estaban siendo objeto de una restauración y se teme que las que se encontraban en la zona afectada por el fuego hayan resultado dañadas.