Estados Unidos – En un giro diplomático significativo, Estados Unidos y China anunciaron este mes un acuerdo conjunto para combatir el tráfico de fentanilo, una droga sintética responsable de decenas de miles de muertes por sobredosis cada año en territorio estadounidense.
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El pacto se centra en el control de precursores químicos y la supervisión de empresas vinculadas a su producción.
El anuncio fue celebrado por autoridades de ambos países como un paso clave para frenar la cadena global de suministro de esta sustancia, que suele fabricarse a partir de compuestos químicos exportados desde Asia y procesados en laboratorios clandestinos, principalmente en México.
¿Qué contempla el acuerdo?
Entre los puntos más relevantes del entendimiento bilateral destacan:
- La inclusión de 13 precursores químicos en la lista de sustancias controladas por el gobierno chino.
- La supervisión directa de seis empresas señaladas por Estados Unidos como proveedoras de insumos para la producción de fentanilo.
- El compromiso de China de compartir información aduanera y comercial con agencias estadounidenses.
- La reactivación de canales de cooperación judicial y policial, suspendidos desde 2020.
- Un gesto diplomático adicional: Estados Unidos anunció la reducción de ciertos aranceles a productos chinos como parte del acuerdo.
México en el centro de la cadena
Aunque el acuerdo no menciona directamente a México, funcionarios estadounidenses han señalado que el país es un eslabón clave en la transformación de precursores en fentanilo listo para su distribución. La cooperación con China podría dificultar el acceso de los cárteles mexicanos a los insumos necesarios, debilitando su capacidad de producción.
El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, calificó el acuerdo como “una oportunidad para reforzar la cooperación trilateral en materia de salud pública y seguridad”.
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Reacciones y desafíos
Organizaciones de salud pública y expertos en seguridad han recibido con cautela el anuncio. Si bien reconocen el valor del acuerdo, advierten que el mercado ilegal es altamente adaptable y que se requerirá una vigilancia constante para evitar que surjan nuevas rutas o sustitutos químicos.
Por su parte, el gobierno chino subrayó que su compromiso se basa en “la responsabilidad compartida frente a una crisis global de salud”, pero reiteró su rechazo a ser señalado como único origen del problema.