Estados Unidos. El sarampión vuelve a encender las alertas sanitarias en Estados Unidos, con un total de 1,288 casos confirmados entre enero y julio de 2025, la cifra más alta registrada en los últimos 33 años, según el reporte más reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
La enfermedad ha sido detectada en 39 jurisdicciones del país. De los pacientes afectados, 162 —es decir, un 13%— han requerido hospitalización, y tres personas han perdido la vida. Las autoridades también informaron que en lo que va del año se han documentado 27 brotes, responsables del 88% de los contagios totales (1,130 casos), lo que refleja una propagación más agresiva que la observada en 2024, cuando se registraron solo 16 brotes vinculados al 69% de los casos (198 de 285).
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Texas es actualmente el estado más impactado, con más de 750 contagios y la muerte de dos menores de edad. La gravedad del panorama ha superado incluso el récord reciente de 2019, cuando se contabilizaron 1,274 casos en todo el año. Solo en 1992 se había documentado una cifra superior, con 2,126 infecciones.
Aunque el sarampión fue considerado erradicado del país en el año 2000 —lo que implicaba que no se transmitía de manera sostenida a nivel nacional—, los CDC advierten que el resurgimiento actual amenaza con revertir décadas de avances logrados gracias a las campañas de vacunación.
Pese a esta situación, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., conocido por sus posturas contrarias a la vacunación, declaró en mayo que el manejo de los brotes por parte de las agencias sanitarias estadounidenses ha sido comparable, o incluso superior, al de otros países.