Irán. La tensión en Medio Oriente volvió a escalar luego de que Estados Unidos confirmó un ataque directo contra infraestructura militar de Irán en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles para el comercio energético global.
De acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos, la operación tuvo como objetivo instalaciones de misiles antibuque que representaban una amenaza para la navegación internacional. Para neutralizar estos sistemas, las fuerzas estadounidenses utilizaron alrededor de cinco toneladas de municiones antibúnker dirigidas a posiciones fortificadas.
El mando militar calificó la ofensiva como “exitosa” y difundió imágenes que muestran la localización de los blancos atacados, en un intento por evidenciar la magnitud y precisión del operativo.
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El ataque ocurre en un contexto de creciente tensión. Horas antes, Teherán había confirmado la muerte de Alí Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, en un bombardeo atribuido a Israel, lo que intensificó el clima de confrontación en la región.
A la par, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su inconformidad con aliados de la OTAN, a quienes reprochó no sumarse a una estrategia conjunta para garantizar la reapertura del paso marítimo.
Desde el 15 de marzo, Irán mantiene cerrado el tránsito en el estrecho, una vía clave por donde circula una proporción significativa del petróleo exportado por países como Arabia Saudita, Irak y el propio Irán, situación que ha generado inquietud en los mercados internacionales.
¿Por qué es tan importante el estrecho de Ormuz en este conflicto?
Su relevancia radica en que es uno de los principales corredores energéticos del mundo, por donde transita una parte crucial del suministro global de petróleo, por lo que cualquier interrupción impacta directamente en los precios, las cadenas de suministro y la estabilidad económica internacional.
Un punto crítico para el equilibrio global
El estrecho de Ormuz representa mucho más que una ruta comercial: es un enclave estratégico donde convergen intereses militares, energéticos y geopolíticos. Su control o bloqueo puede alterar el equilibrio de poder en Medio Oriente y generar repercusiones a escala global, consolidándolo como uno de los focos más delicados del escenario internacional actual.