Estados Unidos. A partir de este viernes 26 de diciembre, Estados Unidos puso en marcha un nuevo esquema de control migratorio que contempla la recolección obligatoria de datos biométricos a extranjeros que ingresen o salgan del país. La medida, impulsada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), se aplica en aeropuertos, cruces terrestres y puertos marítimos, y forma parte de una estrategia para reforzar la seguridad nacional y combatir el uso irregular de documentos de viaje.
La nueva disposición amplía el uso de huellas dactilares y reconocimiento facial para confirmar la identidad de los viajeros y verificar con mayor precisión su entrada y salida del territorio estadounidense. De acuerdo con el DHS, este sistema permitirá reducir riesgos asociados a terrorismo, estancias irregulares y datos falsos proporcionados por algunos visitantes.
Uno de los cambios más relevantes es que el control biométrico ahora se extiende a menores de 14 años y personas mayores de 79, sectores que anteriormente estaban exentos. Con ello, prácticamente todos los extranjeros estarán sujetos a este procedimiento, sin importar la vía de ingreso ni la duración de su estancia.
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¿Quiénes deberán someterse al registro biométrico al entrar o salir de Estados Unidos?
La regla aplica a todos los no ciudadanos, incluidos residentes permanentes, trabajadores temporales, visitantes con visa, menores de edad y adultos mayores. En términos prácticos, cualquier extranjero que cruce la frontera estadounidense deberá permitir la captura de sus datos biométricos como parte del proceso migratorio.
Redes sociales bajo revisión en solicitudes turísticas
De manera paralela, el gobierno del presidente Donald Trump analiza un nuevo requisito para viajeros de 42 países que ingresan bajo el programa ESTA, el cual contempla la entrega del historial de redes sociales de los últimos cinco años. Aunque esta propuesta aún se encuentra en revisión, autoridades estadounidenses aseguran que, junto con el registro biométrico, permitirá verificar identidades con mayor anticipación, mientras que activistas han expresado preocupación por el manejo y resguardo de la información personal.