Estados Unidos. Washington elevó este 19 de noviembre la presión contra Ryan Wedding, un excompetidor olímpico canadiense que, de acuerdo con autoridades estadounidenses, dejó el deporte para convertirse en una figura clave del narcotráfico en América del Norte. La Casa Blanca incrementó de 10 a 15 millones de dólares la recompensa por información que lleve a su captura, una medida que busca acelerar su localización dentro de la estrategia federal contra el tráfico de drogas.
El gobierno de Donald Trump complementó la recompensa con un nuevo paquete de sanciones financieras dirigido no solo a Wedding, sino también a nueve personas y nueve compañías presuntamente vinculadas a sus operaciones. La intención, precisó la administración, es cortar el flujo económico que sostiene la red criminal que se le atribuye y limitar su capacidad de movilización.
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Wedding, quien compitió en snowboard durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2002, se habría asentado en México tras abandonar el deporte profesional. El Departamento de Estado lo considera uno de los operadores más influyentes del continente. De acuerdo con la fiscal general Pam Bondi, el canadiense encabeza “una de las organizaciones de narcotráfico más prolíficas y violentas del mundo” y funge como el principal distribuidor de cocaína en Canadá.
Las investigaciones señalan que Wedding mantiene vínculos estrechos con el Cártel de Sinaloa y que su estructura estaría moviendo cerca de 60 toneladas de cocaína colombiana al año hacia Los Ángeles, utilizando camiones que cruzan desde México. Su historial delictivo incluye acusaciones por dirigir una empresa criminal, conspiración para distribuir drogas y participación en homicidios, además de nuevas imputaciones por intimidación de testigos y por el asesinato de un colaborador federal en Medellín en 2024.
¿Cuál es el núcleo de las acusaciones que pesan sobre Ryan Wedding?
En el expediente estadounidense se detalla que el exatleta habría consolidado una red internacional de tráfico de cocaína respaldada por actos de extrema violencia, incluido el asesinato de un testigo protegido. Su presunta alianza con el Cártel de Sinaloa y la magnitud de sus operaciones son las razones que, según Washington, justifican el incremento de la recompensa y el renovado impulso para llevarlo ante la justicia.