Redacción.- Sorprendidos, conmovidos por la noticia o esperanzados por la
futura elección de un Papa más moderno, los católicos del mundo
reaccionaron el lunes de manera diversa al anuncio de la renuncia de
Benedicto XVI que se hará efectiva a fines de febrero.
En Madrid, ante la catedral de la Almudena, los fieles manifiestan
una cierta incredulidad, pero también una pizca de crítica: ?no sabía
que el Papa pudiera renunciar, creía que debía seguir siendo papa hasta
su muerte?, dice Gabriel Gar, empresario de 46 años.
Por su parte, Julio Ferreiro, jubilado, estima que no se debería ?haber elegido un hombre tan mayor?.
?La Iglesia necesita un papa progresista como Juan XXIII, que mire la vida de hoy y vea cómo avanza la sociedad?, agrega.
Cerca de la catedral de Valencia, que Benedicto XVI visitó en 2006,
Jesús González se muestra dubitativo: ?quizá está cansado de lo que
ocurre en este momento en la iglesia?, dice.
?Siempre pensé que una renuncia del Papa es como un divorcio, no es
posible. Se sigue hasta el último suspiro?, declara con la misma
sorpresa Hugh Stafford Northcote, director de una escuela de Gran
Bretaña que estuvo con el Papa en Roma el sábado pasado.
?Nuestras miradas se cruzaron una fracción de segundo y yo pensé ¡oh!
no permanecerá mucho tiempo en esta tierra?, cuenta su esposa, Hillary.
?Me parece muy bien que no se quede hasta la muerte. Yo también tengo
82 años y sé que no se puede a esta edad seguir el ritmo al que está
obligado un papa?, estima Olga Camus delante de la iglesia San Eustaquio
de París.
Junto a ella, otra jubilada, Bertille Vincent, afirma que sueña con ?un Papa negro, descalzo y en andrajos?.
En Polonia, la tierra natal de Juan Pablo II, predecesor del actual
papa, Henryk Damaszewski se congratula en Varsovia de que Benedicto XVI
pueda descansar y dejar el camino abierto a la elección de un nuevo
papa.
En Tierra Santa, la noticia dio lugar a todo tipo de rumores, como en
Jerusalén, donde se dijo que el Papa ya estaba muerto y que el Vaticano
lo ocultaba.
Religiosos polacos que se dirigían a la iglesia del Santo Sepulcro
especulaban sobre las causas de la decisión del Papa, aunque sin
mostrarse muy locuaces. Por su parte, Enzo, un turista francés, aporta
una nota de humor: ?quizás encontró una mujer, si quiere empezar una
nueva vida es ahora o nunca?.?Los designios impenetrables?
En la iglesia de la Natividad de Belén, un joven palestino
estima que ?nosotros no sabemos las verdaderas razones, pero el Vaticano
sí las sabe?.
En África, en Cotonú, Guy Kpakpo, recalca que el Papa se va en el
momento en que la Iglesia atraviesa una ?crisis profunda?, pero cerca de
él, Rosalie Quenum Assogba considera que su renuncia es ?un mensaje que
va más allá de la iglesia católica?.
Ante la catedral de Abidjan, Victor Seguei, lamenta la renuncia del
Papa. ?Es el jefe de la Iglesia, debía dirigir su pueblo hasta el final y
no dimitir?.
Al otro lado del planeta, en Manila, la patrona del ?Restaurante de
la Mitra?, Elvira Go, es categórica: ?No habría renunciado si pensara
que tiene fuerzas para continuar? la tarea.
Ivy Taalip, empleada doméstica de Manila, se limita a afirmar que ?es la voluntad de Dios?.
?La iglesia nos ha enseñado siempre que los designios del Señor son impenetrables?, agrega.
La noticia de la renuncia del Papa tomó de sorpresa a los brasileños,
que celebran el Carnaval, su mayor fiesta anual, en cientos de ciudades
del país.
En Rio de Janeiro es feriado, las iglesias están en su mayoría
cerradas y las pocas que mantienen sus puertas abiertas están
semivacías.
?Quedé sorprendido con la noticia, en general los papas trabajan
hasta la muerte?, dice a la AFP Valdecir Gonçalves, un comerciante de 48
años de Guarluhos (Sao Paulo), en la cola del tren que sube a la famosa
estatua del Cristo Redentor.
?Los que deben estar contentos son los evangélicos, porque esto
debilita a la Iglesia católica. Me gustaría que el Papa fuera brasileño,
o al menos latino?, agrega.CHG
El mundo católico entre sorpresa, tristeza y esperanza por renuncia del Papa
En Madrid, ante catedral de Almudena, fieles manifiestan cierta incredulidad, pero también pizca de crítica: ?no sabía que el Papa pudiera renunciar, creía que debía seguir siendo papa hasta su muerte?, dice Gabriel Gar, empresario de 46 años
Fuente: Internet