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“El confinamiento es el mayor experimento psicológico de la historia”: especialista

Las consecuencias psicológicas de esto, dijo que pueden ser la sensación de estar abrumado, no poder hacer frente a sus responsabilidades, tener problemas para dormir, volverse más irritable… y más

Bruselas.- A comienzos de marzo de este 2020 inició la parte que ha parecido más difícil de la pandemia, el confinamiento.

Entonces al menos unos 2 mil 600 millones de personas, es decir, un tercio de la población mundial, fueron puestas en cuarentena o confinamiento en casa.

Ahora que estamos en junio, cuando se creía que estaríamos libres de la enfermedad de COVID-19, esta ya ha registrado más 9 millones de casos positivos al virus y acabado con las vidas de casi 500 mil personas.

En estos momentos muchos países ya se han relajado en cuanto a medidas sanitarias de sana distancia, específicamente países de Europa y Asia, porque en América Latina se encuentra el pico más alto de la pandemia.

De acuerdo a una experta en psicología, lke Van Hoof, profesora en Psicología de la Salud de la Universidad de Vrije en Bruselas y especialista en estrés y trauma, el confinamiento es el “mayor experimento psicológico de la historia”.

Advierte que la falta de atención de las autoridades a la asistencia psicológica durante la pandemia hará que el mundo pague un alto precio.

La BBC de Londres tuvo una exclusiva entrevista con esta experta quien dio reveladores detalles de lo que puede acarrear la cuarentena en la psique humana:

Elke Van Hoof
Elke Van Hoof es profesora en Psicología de la Salud de la Universidad de Vrije en Bruselas y especialista en estrés y trauma.

Primero dijo que la pandemia puede enseñarnos a conocer cómo respondemos ante la adversidad, que tenemos resiliencia, que podemos reinventarnos y aprender más de este concepto (resiliencia).

Mencionó que podríamos haber estado mejor preparados si hubiéramos abordado la importancia de la recuperación de la salud mental antes de la pandemia.

Enfatizó que esto no es aplicable a las personas que sufren la morbilidad (proporción de personas que enferman en un sitio y tiempo determinado) y que esto puede ser un obstáculo para la salud mental de quienes han enfrentado la enfermedad en hospitales, se contagiaron o tuvieron un enfermo de COVID.

Señaló que ahí se ve gran nivel de estrés tóxico que se debe abordar y monitorear, pues la respuesta ante esta contingencia puede tardar hasta seis meses en las personas afectadas.

Lamentó que “todavía no tenemos un buen panorama del alcance de lo que estamos enfrentando”.

Sobre su afirmación de que este confinamiento es el mayor experimento dijo que esto se debe a que no sabemos cómo responderán las personas.

“Ahora tenemos compañías que tuvieron que cerrar y un tercio del mundo confinado. Entonces no tenemos ningún modelo, no sabemos qué va a pasar. Y eso para mí eso es la definición de un experimento”, dijo.

Las consecuencias psicológicas de esto, dijo que pueden ser la sensación de estar abrumado, no poder hacer frente a sus responsabilidades, tener problemas para dormir, volverse más irritable… y más.

Para las personas que tienen familia, bien, pero quienes viven solos el ambiente se torna demasiado solitario; los sentimientos de soledad han aumentado, también tendemos a ser más solidarios y a tener un mayor sentimiento de cohesión social porque todos sentimos lo mismo.

Con las personas vulnerables hay un alto riesgo de que sus condiciones progresen o que tengan que enfrentar desafíos adicionales, refiere al abuso de sustancias, al abuso físico o las que experimentan abuso de poder; las consecuencias de esas personas se verán posteriormente.

Hay riesgo de que la violencia haya aumentado en los hogares y “hay mucha incertidumbre, por eso creo que debería monitorearse de cerca lo que está sucediendo para poder adaptarnos lo más rápido posible”.

Necesitamos asegurarnos de que haya un sistema de atención psicológica de coordinación muy controlado donde las personas puedan abordar sus problemas por sí mismas, pero también donde puedan buscar ayuda para personas o familiares que están en dificultades.

Puede que algunas personas encerradas por la cuarentena desarrollen desórdenes postraumáticos como los de la guerra, afirma, debido al estrés tóxico que se eleva entre un 40% y un 50% de la población, pero solo un pequeño porcentaje de ese nivel se convertirá en un trastorno de estrés postraumático, los mayores grupos de riesgo son los trabajadores del área de la salud y los familiares de personas que murieron o padecieron COVID.

También las mujeres con niños pequeños y aquellos que no soportan el encierro.

Síntomas que pueden ser alerta son aquellos que hacen que la persona sienta que pierde su funcionalidad. La irritabilidad, la ansiedad, el insomnio y la hipersensibilidad son comunes pero cuando ya no puede hacer sus rutinas diarias hay que salir y buscar ayuda.

Durante la encuesta a nivel global registramos un aumento de los niveles de estrés tóxico en la población general de más del 10% y aproximadamente el 30%, o sea 1 de cada 3 personas se siente muy estresada.

Retomado de la entrevista de BBC a Elke Van Hoof que puedes checar aquí: Entrevista

Fuente: Línea Directa

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