Estados Unidos. Astrónomos de varios países han confirmado la existencia de un planeta solitario que no orbita ninguna estrella, conocido como planeta errante o planeta flotante libre, mientras atraviesa la Vía Láctea. El hallazgo se logró gracias a la combinación de observaciones desde telescopios terrestres y el observatorio espacial Gaia, demostrando que la cooperación internacional sigue abriendo caminos en la exploración del cosmos.
El estudio, liderado por el astrónomo Subo Dong, de la Universidad de Beijing, y publicado en la revista Science, permitió no solo detectar al planeta, sino también estimar su masa y su distancia aproximada a la Tierra, ubicada a unos tres pársecs. Se calcula que su masa equivale al 22 por ciento de la de Júpiter, similar a la de Saturno, y los datos sugieren que se formó originalmente dentro de un sistema planetario convencional antes de ser expulsado por interacciones gravitacionales.
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Detectar planetas de este tipo ha sido históricamente un reto. A diferencia de los planetas que orbitan estrellas, los errantes no producen variaciones periódicas en la luz ni señales gravitacionales fáciles de seguir. Para superar este obstáculo, los investigadores recurrieron a la microlente gravitacional, un efecto predicho por la teoría de la relatividad general, que permite detectar cuerpos invisibles cuando su gravedad curva y amplifica la luz de objetos distantes.
El evento fue observado simultáneamente por telescopios terrestres —incluyendo el proyecto polaco OGLE y la red coreana de microlentes— y por el satélite Gaia, ubicado a 1.5 millones de kilómetros del planeta, lo que permitió obtener mediciones más precisas que en detecciones anteriores de planetas errantes.
¿Qué revela este planeta errante sobre su origen?
El análisis indica que este mundo no se formó de manera aislada, como una estrella fallida, sino dentro de un sistema planetario. Probablemente fue expulsado tras interacciones gravitacionales con otros planetas o con una estrella compañera. Este hallazgo ayuda a comprender cómo los sistemas planetarios pueden generar mundos expulsados y refuerza la importancia de los planetas errantes en la evolución de la galaxia.
Un futuro prometedor para la caza de planetas solitarios
Con el lanzamiento del Telescopio Espacial Nancy Grace Roman en 2027, los astrónomos esperan un aumento significativo en la detección de planetas errantes. Su capacidad para explorar grandes áreas del cielo en luz infrarroja permitirá poner a prueba modelos de formación planetaria y ampliar la lista de planetas solitarios identificados, que actualmente sigue siendo corta desde la primera observación registrada en el año 2000 cerca de la Nebulosa de Orión.