Venezuela.- Se elevan las presiones sobre territorio venezolano, pues este jueves 18 de diciembre de 2025 se detectó la presencia de al menos cinco aviones de combate de Estados Unidos volando frente a las costas del país sudamericano.
De acuerdo con el sitio de seguimiento de aeronaves Flight Radar, dos Boeing EA-18G Growler y tres Boeing F/A-18E Super Hornet se encuentran frente a las costas de Caracas, evidenciando lo que sería una nueva hazaña del gobierno de Donald Trump para ejercer presión sobre el régimen de Nicolás Maduro.
Te puede interesar: EU creó la industria petrolera de Venezuela y su nacionalización fue “robo”: asesor de la Casa Blanca
Además, el despliegue ocurre después de que el ejército estadounidense anunciara que, en el marco de sus operaciones contra el narcotráfico en Centroamérica, atacó una embarcación acusada de contrabando de drogas en el Océano Pacífico oriental, causando la muerte de cuatro personas.
Sobre los aviones que hoy sobrevuelan frente a las costas de Venezuela, se sabe que hay aeronaves como el Boeing F/A-18 Super Hornet, un avión de combate multifunción desarrollado para la Marina de Estados Unidos.
También hay Boeing EA-18G Growler, una aeronave de guerra electrónica derivada del caza F/A-18F Super Hornet. Está equipada con sistemas avanzados para interceptar, bloquear y neutralizar radares y comunicaciones enemigas, lo que permite suprimir las defensas aéreas adversarias.
Trump anuncia nueva etapa de su ofensiva en Venezuela
El pasado fin de semana, Donald Trump anunció el lanzamiento de una nueva ofensiva antidrogas que contempla operaciones militares en territorio venezolano, incluyendo ataques terrestres focalizados contra organizaciones criminales transnacionales.
Sigue más noticias como esta en nuestra sección Internacional
¿Qué justifica, según el gobierno estadounidense, la escalada hacia ataques en territorio extranjero?
En días recientes Trump argumentó que la ampliación de la ofensiva busca —desde la óptica de su administración— frenar militarmente a los grupos que abastecen de drogas a Estados Unidos. Según el mandatario, cualquier país vinculado con ese flujo debe asumir el riesgo de convertirse en objetivo de ataques directos si la Casa Blanca determina que contribuye a lo que Washington califica como una amenaza para su seguridad nacional.