Washington.- La
policía desactivó hoy una primera trampa explosiva en la vivienda del
sospechoso de haber perpetrado la masacre en el cine de Aurora, en el
estado norteamericano de Colorado, según dijo una portavoz de la
policía, Cassidee Carlson, ante periodistas.
“La finalidad era claramente matar”, dijo. Mientras, los efectivos
continúan desactivando posibles dispositivos explosivos, informó DPA.
En dos institutos de enseñanza secundaria de
la ciudad cercana a Denver se ofrece durante este fin de semana apoyo
psicológico a los afectados, mientras las banderas ondean a media asta.
En la noche del domingo se celebrará un rezo conjunto ante el centro
comunitario local, informaron medios locales.
James Holmes, un estudiante de doctorado de
neurociencia, irrumpió en la madrugada del viernes en una sala de cine
de Aurora durante la premiere de The Dark Knight Rises, la
última entrega de la saga de Batman dirigida por Christopher Nolan, y
disparó de forma indiscriminada, matando a 12 personas.
Varios medios aseguran que el joven se había teñido el pelo de rojo y
que dijo ante la policía que era el Joker, uno de los enemigos del
hombre murciélago.
Según la CNN, todavía continúan
hospitalizadas 19 de las 58 personas que Holmes hirió durante el
tiroteo. Dos de los heridos se encuentran en estado grave.
Según la policía, Holmes compró todo su arsenal de armas de forma
espaciada en dos tiendas diferentes, mientras que encargó munición
suficiente para realizar 6.000 disparos a través de Internet.
“Tenía armas normales”, citó The New York Times
al experto en Derecho Eugene Volokh. Las legislación de armamento del
estado de Colorado está considerada especialmente laxa incluso para los
parámetros estadounidenses.
Holmes, que fue detenido sin resistencia tras salir del cine, comparecerá por primera vez ante un juez el próximo lunes.
La policía comenzó a desactivar hoy los
explosivos que había depositado en su vivienda el autor de la matanza,
quien convirtió su casa en una trampa mortal. Los expertos desactivaron
ya una trampa explosiva, según informó una portavoz. “La finalidad era
claramente matar”, dijo.
En las fotografías tomadas con cámaras manejadas por control remoto
pueden apreciarse recipientes llenos de explosivos y productos químicos
conectados con interruptores y cables-trampa, explicó el jefe de policía
de Aurora, Dan Oates.
“Personalmente nunca he visto nada parecido a lo que nos muestran las imágenes ahí dentro”, explicó Oates en rueda de prensa.
Un día después del baño de sangre, el cine de Aurora seguía estando el sábado rodeado por policía, expertos y periodistas.
Entre los fallecidos se encontraba la
periodista deportiva Jessica Ghawi, de 24 años, quien en junio había
conseguido escapar a otro tiroteo en Toronto.
Tras ello, había dejado constancia en Internet de su percepción de la
fragilidad de la vida y lo cerca que podía estar la muerte.ne