Gaza. Desde finales de mayo, al menos 798 palestinos han fallecido en Gaza intentando recibir ayuda humanitaria, denunció la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. La mayoría de las muertes ocurrieron cerca de los puntos de distribución de la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), respaldada por Israel y Estados Unidos.
Entre el 27 de mayo y el 7 de julio, 615 personas murieron en los alrededores de las instalaciones de la GHF. Las entregas, lejos de aliviar la crisis, han generado caos y violencia. El ejército israelí ha abierto fuego en varias ocasiones contra multitudes desesperadas por conseguir alimentos.
Israel afirmó haber intentado reducir tensiones y haber realizado revisiones internas tras los incidentes, además de emitir nuevas instrucciones a sus tropas. Sin embargo, la ONU y organizaciones humanitarias rechazan colaborar con la GHF, argumentando que su operación carece de neutralidad y favorece intereses militares israelíes.
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Mientras tanto, en Doha se llevan a cabo negociaciones indirectas entre Israel y Hamás. El primer ministro Benjamin Netanyahu espera un acuerdo de tregua pronto, con un alto al fuego de 60 días para liberar rehenes y negociar una solución definitiva. Exige la desmilitarización de Gaza y la salida de Hamás del poder, condiciones rechazadas por el grupo islamista.
Desde el inicio del conflicto el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás atacó e hizo 251 secuestros, la ofensiva israelí ha dejado al menos 57,762 palestinos muertos, en su mayoría civiles, según datos oficiales reconocidos por la ONU.
La situación humanitaria empeora. Recientes bombardeos israelíes causaron al menos 30 muertes más, incluyendo 10 en Rafah mientras esperaban ayuda. En Cisjordania, un joven palestino murió tras agresión de colonos israelíes.