Redacción.- Túnez vivía este jueves nuevas protestas, enfrentamientos y
huelgas por el asesinato la víspera de un líder opositor, agravados por
una crisis en el seno de Ennahda, el partido islamista en el poder.
Abogados y magistrados iniciaron una huelga para protestar contra el
asesinato de Chokri Belaid, un abogado defensor de los derechos humanos.
La histórica central sindical UGTT, que cuenta con 500.000 miembros,
convocó por su lado una huelga general para el viernes, día de los
funerales de Belaid.
En el centro de la capital, la policía dispersó con gases lacrimógenos una manifestación de repudio de ese atentado.
La marcha se realizó pese al fuerte despliegue policial en la Avenida
Habib Bourguiba, epicentro de una rebelión que derrocó en 2011 al
dictador Zine el Abidine Ben Ali. Ya el miércoles, miles de personas se
reunieron en ese lugar en un clima que recordaba los días de esa
insurrección.
También se registraron enfrentamientos en la ciudad de Gafsa
(centro), donde los manifestantes lanzaron cócteles molotov a la
policía, que respondió con gases lacrimógenos, según corresponsales.
Los choques del miércoles se saldaron con la muerte de un policía en
Túnez y el incendio de locales del partido Ennahda en varias ciudades,
entre ellas Gafsa.
Una parte de la oposición, así como la familia del Belaid atribuyeron
a Ennahda la responsabilidad de su asesinato. Este jueves no se informó
de ningún avance en la investigación sobre ese hecho, sin precedentes
desde la revolución de 2011.
Ennahda rechazó esas acusaciones. Una milicia islamista suele ser
designada como autora de agresiones contra simpatizantes de la
oposición.
La crisis tocó a la formación en el poder, cuando el jefe del grupo
parlamentario de Ennahda, Sahbi Atig, rechazó este jueves la formación
de un gobierno de tecnócratas apolíticos, anunciada la víspera por el
primer ministro Hamadi Jebali.
?Hemos rechazado esta propuesta (…). El jefe del gobierno tomó esta
decisión sin consultar con la coalición (gubernamental) ni con el
movimiento Ennahda?, declaró Atig. Cualquier Ejecutivo requiere la
aprobación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), donde Ennahda
tiene 89 de los 217 escaños.
Desde las elecciones de octubre de 2011, una coalición integrada por
Ennahda y dos partidos laicos de centro-izquierda, entre ellos el del
presidente Moncef Marzouki, dirigen este país del norte de África.
Atib recalcó que a falta de una Constitución, el primer ministro no
tiene jurídicamente el derecho ?de destituir de sus funciones a los
miembros del gobierno?.
Jebali, del ala moderada de Ennahda, anunció la formación de un
gobierno apolítico para evitar que el asesinato de Belaid desestabilice a
un país marcado por las esperanzas frustradas de la revolución de 2011 y
por el auge de los grupos yihadistas.
La oposición exigió la disolución de la ANC, que desde hace 15 meses
no consigue redactar una Constitución que debería ser aprobada por las
dos terceras partes de los diputados.
?El gobierno ya no es capaz de dirigir al país, ni desde luego la
ANC. Deben dimitir en interés del pueblo?, declaró Beji Caid Essebsi,
que dirigió un gobierno posrevolucionario en 2011 y ahora encabeza el
partido centrista laico Nidaa Tounes.CHG
Crisis política, huelgas y enfrentamientos en Túnez
Abogados y magistrados iniciaron una huelga para protestar contra el asesinato de Chokri Belaid, un abogado defensor de los derechos humanos
Fuente: Internet