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Conducta de Loughner alertó desde hace un año

La universidad había suspendido al jóven que mató a seis personas en Tucson el sábado pasado, y le solicitó un examen mental para poder regresar

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?Tucson.- Durante cuatro años, Jared Loughner fue un
estudiante universitario mediocre, que vivía en su casa y tomaba clases
de yoga y álgebra, administración de empresas y poesía.

Sin embargo, el año pasado, su conducta empezó a cambiar. En febrero,
dejó estupefacto a un profesor al hablar de matar bebés con bombas, en
un arrebato que significó el inicio de los trastornos del joven de 22
años, acusado de matar a seis personas y herir a 13, entre ellas la
congresista Gabrielle Giffords.

Después del primer arrebato, la seguridad del campus decidió no intervenir, sólo observar.

”Sugerí que no lo perdieran de vista”, escribió un agente.

La conducta de Loughner en la universidad se volvió cada vez más
errática, amenazante y trastornada. Un informe policial de 51 páginas
divulgado el miércoles traza un retrato escalofriante del último año
universitario, que finalizó en septiembre cuando el Pima Community
College lo declaró mentalmente inestable y lo suspendió.

Mientras Tucson y todo el país rendía homenaje a las víctimas, afloraban
nuevos detalles sobre las actividades de Loughner durante las horas
previas a la matanza.

Según las autoridades, Loughner fue al supermercado Walmart dos veces,
un policía lo detuvo por pasar una luz roja pero lo dejó ir con una
advertencia, luego tomó un talego negro del maletero del auto y se fue
corriendo al desierto, perseguido por su padre, que sospechaba algo.
Finalmente fue en un taxi a la tienda donde abrió fuego sobre Giffords y
la gente que esperaba turno para hablar con la congresista.

Tres meses antes lo habían expulsado de la universidad.

En un informe de la seguridad universitaria, el 23 de septiembre, un
agente convocado para tranquilizar a Loughner dijo que gritaba
incoherencias, sus ojos estaban estrábicos y su cabeza inclinada a un
ángulo raro.

”Empezó a decirme lentamente, en voz baja y farfullando, que bajo la
Constitución, escrita en la pared para que todos la vieran, tenía
derecho a la ‘libertad de pensamiento’ y que todo pensamiento que le
viniera la cabeza podía ponerlo por escrito… Su profesor tenía ‘la
obligación de aceptarlo’ y calificarlo”, escribió el agente.

”Para mí estaba claro que era incapaz de comprender plenamente sus acciones”.

El 30 de noviembre, el día que compró el arma que según las autoridades
usó en la matanza, Loughner colgó un video en YouTube con una diatriba
contra la universidad y su servicio de seguridad.

La universidad dijo a Loughner y sus padres que antes de regresar a
clase debía someterse a un examen de salud mental. No regresó.

Kelsey Hawkes, su novia de la secundaria seis años antes, dijo por
televisión el jueves que en esa época él no había exhibido propensión
alguna a la violencia.

”Era una persona totalmente distinta. Muy atento, dulce, amoroso, un
tanto callado, pero en general, un gran tipo”, dijo Hawkes.

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Liz Douret

Liz Douret

Editor de Contenidos

Liz Douret

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