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Europa.- Cuando la pandemia del COVID-19 sigue activa y luego de que, en diciembre pasado, los titulares de las noticias estaban repletos de información dada por la Organización Mundial de la Salud advirtiendo que Europa era el “epicentro” del virus, algunos países del llamado “viejo continente” están sorprendiendo al mundo al anunciar que se eliminan las restricciones y medidas para evitar los contagios.
Cada día, se escucha que una nueva nación se suma a la política sanitaria, mientras que los demás gobiernos se preguntan ¿Cómo es esto posible?
La respuesta no es demasiado elaborada, ni tampoco tiene que ver con la desconfianza de algunos ciudadanos que se han mostrado escépticos al cuestionar si el SARS-CoV-2 es un invento de la élite mundial, sino que, las autoridades argumentan que se puede avanzar en ese sentido al tener altos niveles de vacunación, que ha traído consigo una baja en las hospitalizaciones.
Por ahora, Dinamarca, España, Francia, Reino Unido y Suiza están caminando sobre un mismo sentido, fijándose fechas para relajar las medidas.
Dinamarca fue el primer país europeo en levantar las restricciones del COVID-19; el uso de mascarillas es solo en los centros de salud, esto debido a que el coronavirus dejó de considerarse como una enfermedad crítica para la sociedad.
El asesor del gobierno danés, Michael Bang Peterse, declaró a The Atlantic, que, debido a la caída de las admisiones en las UCI, ese demuestra que la nueva ola no está colapsando el sistema hospitalario.
“El desacoplamiento de casos y hospitalizaciones proviene de dos cosas. Primero, Dinamarca tiene una aceptación muy alta de la vacuna, con el 81% de la población adulta recibiendo dos dosis y el 61 por ciento recibiendo una vacuna de refuerzo. En segundo lugar, ómicron es una variante más suave. Esa combinación de alta cobertura de vacunas más una variante más leve significa que esta ola no está estresando tanto a nuestros sistemas hospitalarios”, señaló.
En tanto, España está tomando el coronavirus como una gripe, sin dejar de negar su existencia, sino dándole un tratamiento diferente dejando de hacer pruebas masivas a la población.
En Francia el uso de la mascarilla ya no es una obligación en los exteriores, y tampoco hay límite de asistentes en los conciertos y eventos sociales.
También, las naciones europeas están flexibilizando los pases de vacunación, así como los horarios de atención en bares y restaurantes.