Jerusalén.- El ministro israelí de Exteriores, Avigdor Lieberman, ha sido inculpado hoy por los cargos menores de vulneración de confianza y fraude, y ha convocado de urgencia una rueda de prensa en la que podría anunciar su dimisión.
El fiscal general del Estado, Yehuda Weinstein, ha exonerado en cambio a
Lieberman de las acusaciones más graves en su contra: obstrucción a la
justicia y blanqueo de dinero.
El jefe de la diplomacia israelí y viceprimer ministro ha convocado a la
prensa a las 20:00 hora local (18:00 GMT) para emitir una reacción
sobre cuyo contenido están divididos los analistas políticos.
Un comentarista de la radio pública israelí apuntó a la dimisión de
Lieberman, y la edición digital del diario “The Jerusalem Post” la ve
“más probable” de lo anteriormente esperado, pero otros medios, como la
versión digital del diario “Maariv”, señalan que “aparentemente” el
ministro seguirá en su puesto.
El dictamen se produce a poco más de un mes de las elecciones
legislativas israelíes, en las que Lieberman se presenta como número dos
de Likud Beitenu, la lista conjunta entre el partido que lidera, el
ultranacionalista Israel Beitenu, y el derechista Likud del primer
ministro, Benjamín Netanyahu, que obtendría una cómoda victoria, según
los sondeos.
Weinstein cerró hoy un caso, de supuesto enriquecimiento ilícito a
través de un entramado de empresas tapadera de lavado de dinero, y
decidió continuar otro, por el que un asesor legal de Lieberman, Zeev
Ben-Arie, fue condenado a cuatro meses de servicios sociales en un
acuerdo fuera de tribunales.
Ben Arie pasó documentación de forma ilegal a su actual superior cuando ejercía como embajador en Bielorrusia en 2008.
El texto contenía una petición de asistencia técnica por parte del
Ministerio israelí de Justicia a su equivalente en Minsk en la que se
detallaban las sospechas que se ciernen contra Lieberman y los asuntos
en los que se precisaba colaboración, así como números de cuentas
bancarias y nombres de personas que entrevistar.
Lieberman defiende que lo tiró a la basura sin leerlo y simplemente no comunicó el incidente.
Diputado desde 1999 y ministro en al menos cuatro ocasiones desde 2002,
Lieberman dijo en agosto de 2009 que dimitiría inmediatamente si
resultaba imputado, pero lo hizo en referencia al caso del que ha
quedado limpio y antes de que se abriese por el que ha sido inculpado.
Uno de sus abogados, Yaron Kostelitz, declaró al canal 2 de la
televisión israelí que, a su juicio, los cargos no son lo
suficientemente importantes como para forzar una dimisión.
“Se puede discutir en el marco de la ética pública si está bien que no
comunicase toda la información en su poder”, pero “judicialmente es algo
menor”, argumentó.
La primera reacción ha correspondido a la líder del Partido Laborista,
Shelly Yajimovich, quien pidió la dimisión inmediata de Lieberman o, en
su defecto, que Netanyahu le destituya.
“Legal, pública, moral y normativamente, Avigdor Lieberman no puede
permanecer en su puesto un solo minuto más”, escribió Yajimovich en su
cuenta de Facebook.
La presidenta del partido de izquierdas Meretz, Zahava Gal On, había
advertido horas antes de conocerse la decisión de que llevará la
cuestión al Tribunal Supremo si el jefe de la diplomacia israelí se
mantiene en su puesto.IN