Estados Unidos. Estados Unidos dio un giro inesperado en su estrategia de salud pública. La administración del presidente Donald Trump decidió cancelar 22 contratos relacionados con vacunas de ARN mensajero (ARNm), una tecnología que fue pilar en la lucha contra el Covid-19. El anuncio fue hecho por el secretario de Salud, Robert Kennedy Jr., quien también expresó dudas sobre la eficacia del ARNm para prevenir infecciones respiratorias como la gripe y el coronavirus.
La decisión se basó, según el gobierno, en una revisión científica y consultas con expertos. La Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado (BARDA) argumentó que los datos actuales no demuestran que estas vacunas ofrezcan protección eficaz en las vías respiratorias superiores.
El recorte afecta cerca de 500 millones de dólares en proyectos, especialmente uno de Moderna enfocado en gripe aviar, además de propuestas de Pfizer y Sanofi que estaban en evaluación. Sin embargo, algunos desarrollos en fase avanzada conservarán su financiamiento, para no perder lo ya invertido.
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Los recursos se redirigirán a nuevas plataformas biotecnológicas que, según el gobierno, ofrecen mayor estabilidad frente a las mutaciones virales. Aunque las vacunas de ARNm fueron reconocidas con el Nobel de Medicina en 2023, la Casa Blanca marca ahora distancia con esa línea de investigación.
Este movimiento ha generado reacciones encontradas entre científicos, inversionistas y sectores políticos, que ven en la decisión un cambio radical en la política sanitaria estadounidense. La apuesta ahora va por caminos menos explorados, pero que, según Trump, prometen mayor efectividad a largo plazo.