Ciudad del Vaticano.- El Papa Benedicto XVI se manifestó hoy “profundamente entristecido” por la masacre del viernes pasado en Aurora, Estados Unidos, donde un joven ingresó a un cine y disparó contra los espectadores, dejando un saldo de 12 muertos.
Durante un saludo en inglés, pronunciado ante peregrinos de varias
partes del mundo, el pontífice se declaró también entristecido por la
pérdida de vidas tras el hundimiento de un ferry sobrecargado en el
archipiélago de Zanzíbar, en el Océano Indico.
“Comparto la angustia de las familias y los amigos de las víctimas y los
heridos, sobre todo los niños. Asegurando a todos mi cercanía en la
oración, imparto a todos mi bendición como una promesa de consuelo y
fuerza en el señor”, apuntó desde la residencia estiva del Vaticano.
De esta manera, el Papa se refirió a dos hechos que enlutaron la semana
que acaba de concluir, primero el miércoles con el hundimiento del barco
de pasajeros MV Skagit/Kalama cerca de la isla Chumbe, que dejó 68
personas fallecidas.
Luego el viernes anterior, cuando un joven disfrazado y armado ingresó
en un cine de la localidad de Aurora, a las afueras de la ciudad de
Denver, en el estado occidental de Colorado, y asesinó a 12 personas
además de herir a más de 50.
El obispo de Roma transcurre estos días de vacaciones en las villas
pontificias de Castelgandolfo, al sur de la capital italiana, donde
pronuncia cada semana su reflexión dominical ante los fieles que se
congregan allí espontáneamente.
Este domingo recordó el pasaje bíblico en el cual Jesús curó a
Magdalena, de cuyo interior expulsó a siete demonios y a quien salvó del
total sometimiento al “maligno”.
“¿En qué consiste esta sanación profunda que Dios obra mediante Jesús?
Consiste en una paz verdadera, completa, fruto de la reconciliación de
la persona consigo misma y en todas las relaciones: con Dios, con los
otros, con el mundo”, indicó.
“El maligno busca siempre arruinar la obra de Dios, sembrando división
en el corazón humano, entre el cuerpo y el alma, entre el hombre y Dios,
en las relaciones interpersonales, sociales, internacionales y también
entre el hombre y la creación. El maligno siembra guerra, Dios crea
paz”, apuntó.