España. La autopista del Mediterráneo, que une España con Francia, se ha convertido en uno de los principales corredores del narcotráfico en Europa. En tres años, el volumen de cocaína incautada se disparó más de un 1000%: pasó de 400 kilos en 2023 a 495 en 2024, y alcanzó los 545 en apenas los dos primeros meses de 2025.
Las autoridades francesas ya colocan este eje vial como la tercera vía de entrada de cocaína al país, solo detrás de los puertos marítimos y los aeropuertos. Los controles reforzados en terminales clave como Róterdam, Amberes y Le Havre han empujado a los traficantes a optar por las carreteras.
Te puede interesar leer: EU endurece políticas: quitará visas a socios y familiares de personas acusadas de narcotráfico
Cada día, agentes aduaneros de Narbona patrullan con perros entrenados en busca de cargamentos ocultos en furgonetas y coches de matrícula extranjera. Los escondites van desde dobles fondos hasta compartimentos camuflados en parachoques o taparruedas. Solo en fechas recientes, se incautaron 56 kilos en una furgoneta polaca rumbo a Alemania y otros 7.5 kilos en un auto manejado por una mujer vinculada al crimen albanés.
El seguimiento de rutas secundarias y caminos de montaña también ha cobrado fuerza, sobre todo desde centros binacionales como el de Melles-Pont-du-Roy. En esos pasos se detectan “pruebas” de transporte, en pequeñas dosis, para medir la eficacia de los controles.
Investigadores señalan además la creciente huella de cárteles mexicanos en Europa, empujados por los obstáculos que ahora enfrentan para cruzar droga hacia Estados Unidos por la frontera norte.