México. Una inquieta situación sacude a la Iglesia Católica Caldea en Estados Unidos luego de que una investigación interna terminó en cargos penales contra uno de sus máximos líderes religiosos.
El jueves 5 de marzo de 2026, el obispo Emmanuel Shaleta, responsable de la eparquía caldea que cubre gran parte del oeste del país, fue detenido por autoridades en el Aeropuerto Internacional de San Diego, California, tras meses de investigaciones relacionadas con presuntas irregularidades financieras dentro de la iglesia de San Pedro, ubicada en El Cajón.
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Los cargos contra el obispo
Las indagatorias tomaron fuerza en agosto de 2025, cuando miembros de la propia comunidad eclesiástica entregaron documentación que apuntaba a posibles manejos indebidos de dinero.
De acuerdo con la información retomada por ACI Prensa, Shaleta enfrenta ocho acusaciones por presunta malversación de fondos, otras ocho por lavado de dinero y un cargo adicional relacionado con delitos agravados de “cuello blanco”.
Las autoridades sostienen que el religioso habría desviado cientos de miles de dólares en efectivo, provenientes principalmente de rentas y donaciones hechas a la Iglesia. Para ocultar las irregularidades, presuntamente se emitieron cheques desde cuentas destinadas a programas de ayuda social y proyectos comunitarios.
Señalamientos por conducta personal
El caso también ha generado controversia por acusaciones relacionadas con la vida personal del obispo.
Reportes elaborados por investigadores privados (entre estos, testimonios atribuidos a un exagente del FBI) señalan que Shaleta habría realizado visitas frecuentes al Hong Kong Gentlemen’s Club en Tijuana, un establecimiento que ha sido señalado en diversas ocasiones por supuestos vínculos con explotación sexual.
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Además, la investigación detectó una relación financiera y personal poco común entre el obispo y una exsecretaria parroquial. Según los informes que se dieron a conocer, ambos compartían cuentas bancarias y tenían acceso directo a sus respectivas viviendas.
La defensa del obispo
Pese a las acusaciones, Shaleta ha rechazado las versiones en su contra. En declaraciones previas, afirmó que es víctima de una “campaña mediática malintencionada” y de conflictos internos dentro de la Iglesia.
El obispo, quien previamente presentó su renuncia al Vaticano mientras se realizaba una investigación canónica, sostuvo que nunca utilizó recursos de la Iglesia para beneficio personal y que los fondos cuestionados fueron entregados directamente a personas necesitadas, aunque sin registros administrativos formales.
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Situación legal actual
Tras su arresto, el líder religioso fue trasladado a la Cárcel Central de San Diego. Un juez fijó una fianza de 125 mil dólares, sin embargo, la Corte aplicó una orden de retención bajo el artículo 1275.1 del Código Penal, lo que obliga a demostrar que el dinero utilizado para pagar la fianza no proviene de actividades ilícitas.
El caso ha generado gran atención pública, ya que sería la primera vez que un obispo diocesano en funciones es detenido en Estados Unidos por acusaciones graves relacionadas con delitos financieros.