Medio Oriente. Un nuevo informe de Amnistía Internacional encendió las alarmas sobre el estado de los derechos humanos en Medio Oriente y el Norte de África durante 2025. El documento, publicado en abril de 2026 bajo el título “La situación de los derechos humanos en el mundo”, describe un panorama dominado por la intensificación de conflictos armados, la represión estatal y una creciente crisis humanitaria que afecta a millones de personas.
La organización advierte que la escalada de violencia en la región tiene un punto de inflexión en la guerra en Gaza, cuyos efectos se han expandido hacia países vecinos. Entre las principales consecuencias se encuentran desplazamientos masivos de población, inseguridad alimentaria y ataques recurrentes contra civiles.
En Líbano, el informe detalla una dinámica de ataques casi diarios atribuidos a Israel durante 2025, con un saldo de más de un centenar de civiles muertos y la destrucción de miles de estructuras en el sur del país. Este escenario se agrava por la crisis económica interna, la presión sobre servicios públicos ante la llegada de refugiados sirios y palestinos, y crecientes restricciones a la libertad de prensa.
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Siria, por su parte, vive una etapa de transición tras la caída de su antiguo gobierno en 2024. Sin embargo, el país continúa enfrentando episodios de violencia sectaria, ejecuciones extrajudiciales y asesinatos de civiles. La ocupación de los Altos del Golán por Israel sigue siendo un foco de tensión, mientras distintos grupos armados son señalados por abusos sistemáticos.
En Yemen, el conflicto prolongado mantiene a la población civil atrapada entre ataques de los rebeldes hutíes y bombardeos de fuerzas extranjeras. A esto se suma una ola de detenciones arbitrarias y una crisis alimentaria que afecta de forma severa a amplios sectores de la población, incluidos migrantes.
En el Golfo Pérsico, el informe pone la lupa sobre Arabia Saudí, donde se registra un incremento en la aplicación de la pena de muerte, así como restricciones a la libertad de expresión y condiciones laborales precarias para trabajadores migrantes bajo el sistema de patrocinio conocido como “kafala”. En Baréin y Catar, también se cuestionan políticas energéticas y los impactos sociales y ambientales derivados de sus modelos económicos.
Derechos humanos y tensiones regionales
En paralelo al conflicto armado, ¿qué papel están jugando las políticas internas de los Estados en el agravamiento de la crisis humanitaria?
Las políticas internas de varios gobiernos de la región están profundizando la crisis, ya que la represión, las restricciones a la libertad de expresión y la falta de garantías judiciales limitan la capacidad de respuesta social y aumentan la vulnerabilidad de la población civil, según el análisis de Amnistía Internacional.
¿Qué consecuencias advierte Amnistía Internacional para la región?
La organización concluye que la combinación de conflictos armados prolongados, crisis económicas persistentes y represión estatal podría consolidar un escenario de mayor inestabilidad regional. Esto no solo incrementaría el sufrimiento de la población civil, sino que también podría generar efectos prolongados en la seguridad y gobernabilidad si no se adoptan medidas urgentes de protección, investigación de crímenes de guerra y rendición de cuentas por parte de los gobiernos involucrados.