Estados Unidos. El clima en Estados Unidos experimentará un cambio drástico en los próximos días, al pasar de una inusual ola de calor a un escenario marcado por tormentas severas, fuertes vientos y el posible retorno de condiciones invernales. Autoridades meteorológicas han advertido sobre un sistema que podría generar riesgos importantes en distintas regiones del país.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, el fenómeno impactará principalmente al medio oeste, así como zonas del centro y este, donde se prevé inestabilidad atmosférica. Entre los principales riesgos se encuentran inundaciones repentinas, tormentas eléctricas intensas y la posible formación de tornados.
El frente frío que avanza desde el interior del país pondrá fin a las altas temperaturas registradas en días recientes. En su lugar, se esperan condiciones severas, con caída de granizo de gran tamaño y ráfagas de viento que podrían alcanzar entre 96 y 145 kilómetros por hora, lo que eleva el nivel de alerta en múltiples estados.
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Ciudades como Chicago, Kansas City, Tulsa, Wichita y Madison se encuentran entre las zonas bajo mayor vigilancia, junto con otras como Milwaukee, Oklahoma City, St. Louis, Des Moines, Dallas, Fort Worth, Omaha, Mineápolis y Arlington, donde las condiciones podrían deteriorarse rápidamente.
Además, el pronóstico contempla un fenómeno poco habitual para esta temporada: el regreso del frío en estados del norte, con probabilidades de nieve o mezclas de lluvia helada en ciertas áreas.
¿Por qué se esperan cambios tan extremos en el clima?
El origen de estas variaciones radica en el choque entre una masa de aire cálido que dominó recientemente gran parte del país y la entrada de un frente frío más intenso, lo que genera una fuerte inestabilidad atmosférica y favorece la aparición de tormentas severas y tornados.
Un clima cada vez más impredecible
Este episodio se suma a una tendencia reciente de contrastes extremos en Estados Unidos. En semanas pasadas, varias regiones registraron temperaturas superiores a los 37 grados centígrados, incluso en zonas cercanas a la frontera con México, mientras que el último invierno ha sido uno de los más cálidos en los registros. Estos cambios reflejan un patrón climático cada vez más variable, que complica los pronósticos y aumenta los riesgos asociados a fenómenos meteorológicos severos.