Estados Unidos. La administración del presidente Donald Trump advirtió que la ofensiva militar emprendida contra Irán podría extenderse por varias semanas, mientras Washington asegura contar con suficiente capacidad armamentística para sostener la operación hasta alcanzar sus objetivos estratégicos.
Durante una conferencia realizada en el Pentagon, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, explicó que la duración del conflicto dependerá del desarrollo de las operaciones tanto aéreas como terrestres. El funcionario indicó que el escenario actual apunta a un periodo aproximado de un mes, aunque no descartó que las acciones militares puedan prolongarse hasta ocho semanas.
“Podrían ser cuatro semanas, pero también seis u ocho, o incluso menos”, afirmó Hegseth, quien subrayó que las fuerzas de Estados Unidos y de Israel mantienen la iniciativa en el terreno y en el aire. Según el funcionario, si las operaciones continúan con el mismo ritmo, ambas fuerzas aéreas podrían lograr en poco tiempo el control total del espacio aéreo iraní.
Te puede interesar leer: Confirman nombres de los seis militares de EU muertos en ataque en Kuwait
Las declaraciones fueron respaldadas por el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, quien aseguró que el país dispone de suficientes sistemas de munición de precisión para sostener las operaciones ofensivas y defensivas. No obstante, evitó detallar el volumen de armamento disponible por razones de seguridad nacional.
¿Qué tipo de armamento prevé utilizar Washington en la siguiente fase del conflicto?
De acuerdo con las autoridades militares estadounidenses, una vez consolidado el dominio aéreo sobre territorio iraní, el siguiente paso consistirá en intensificar los bombardeos mediante el uso de bombas de gravedad guiadas por sistemas GPS y láser. Este tipo de armamento, con pesos que van de 500 a 2 mil libras, está diseñado para atacar instalaciones estratégicas con un alto grado de precisión.
Objetivos estratégicos de la operación
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, explicó que la ofensiva —denominada operación Furia Épica— busca debilitar de manera significativa la capacidad militar iraní. Entre los principales objetivos se encuentran la destrucción del arsenal de misiles balísticos del país, el debilitamiento de su fuerza naval, la reducción de la influencia de grupos aliados de Teherán en la región y la prevención de que Irán avance en el desarrollo de armas nucleares.