Estados Unidos. Una compleja red de fraude sanitario con ramificaciones en Estados Unidos, Rusia y otros países ha sido expuesta por el Departamento de Justicia estadounidense, que este viernes acusó a 11 individuos por orquestar una millonaria estafa contra el sistema público Medicare. La operación, activa entre agosto de 2022 y septiembre de 2024, habría generado más de 10 mil 600 millones de dólares en reclamaciones fraudulentas por equipo médico que nunca fue solicitado ni entregado.
El esquema, liderado desde Rusia por Imam Nakhmatullaev, utilizaba empresas acreditadas para facturar servicios inexistentes. La red adquirió múltiples compañías de suministros médicos autorizadas para operar con Medicare y aseguradoras complementarias. Con datos personales sustraídos de más de un millón de personas, el grupo presentó miles de reclamaciones falsas. Aunque la cifra de fraude estimado supera los 10 mil millones, Medicare desembolsó aproximadamente 41 millones, mientras que aseguradoras asociadas pagaron cerca de 900 millones.
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Los implicados, en su mayoría de nacionalidad estonia, además de un ciudadano checo y un estadounidense, canalizaban las ganancias a través de empresas fantasma y estructuras de lavado de dinero, enviando fondos a cuentas en países como China, Singapur, Pakistán, Israel y Turquía. Parte del dinero también fue convertido en criptomonedas.
El caso, que ya suma más de 400 mil quejas de beneficiarios, podría convertirse en uno de los mayores fraudes al sistema de salud pública en la historia de Estados Unidos. No es un hecho aislado: en años recientes, se han documentado múltiples fraudes similares, incluido uno por mil millones de dólares en 2019 y otro por casi 500 millones relacionado con pruebas falsas de covid-19 en 2023.