Estados Unidos.- Lo que parecía un día normal en la Universidad de Virginia Tech terminó como una tragedia, una de las masacres más grandes en la historia de Estados Unidos cuando 32 alumnos de esta institución perdieron la vida en uno de los peores tiroteos perpetrados por un estudiante.
Fue un 16 de abril de 2007 cuando Cho Seung-Hui, un un desequilibrado joven surcoreano convirtió su centro de estudios en un escenario de terror, asesinó a 32 compañeros y luego se suicidó.
El asesino dejó en internet una serie de videos y escritos donde quedan documentados los abusos que sufrió, su personalidad y lo que según expertos lo llevaron a cometer esta tragedia que marcó a toda una nación.
Quince días antes de la masacre, el 1 de abril de 2007, el surcoreano inició los preparativos de su venganza. Primero compró dos pistolas, una Glock calibre 9 milímetros y una Walter P22 calibre 22. Después fue a una armería y compró vestimenta adecuada.
A las 9:05 horas Seung-Hui, vestido con su ropa militar y desenfundando sus dos pistolas, entra en la Universidad Virginia Tech. Para evitar que nadie escape, utiliza cadenas para bloquear las tres entradas principales del recinto.
El primer ataque tiene lugar en uno de los salones del edificio de ingeniería, donde dispara indiscriminadamente a todo el mundo.
Durante los nueve minutos que duró el tiroteo, el agresor disparó alrededor de doscientas balas, con las que hirió a sesenta y una personas, treinta y dos de las cuales acabaron muriendo.
A las 9:26 horas, varios alumnos de la universidad enviaron sendos correos electrónicos dando la voz de alarma: “Un pistolero anda suelto por el campus. Permaneced en el edificio hasta nuevo aviso. Manteneos alejados de las ventanas”, decía el segundo.
Cuando a las 9:50 horas la policía se personó en el lugar de la masacre y verificó que nadie más corría peligro, encontró el cadáver de Seung-Hui con un tiro en la cabeza. Se había suicidado en la misma sala donde durante nueve minutos había tiroteado a sus víctimas. Entre los restos se halló una nota en la que el surcoreano acababa diciendo: “Ustedes me obligaron a hacer esto”.
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