Redacción.- El escritor mexicano Xavier Velasco regresa en su última novela “La edad
de la punzada” a la adolescencia, una época que define como un
auténtico “infierno” y durante la que anima a “equivocarse mucho” y con
“pasión”.Rescatando la furia de esos años, el Premio Alfaguara
de Novela 2003 por “Diablo Guardián” ha puesto en marcha la máquina del
tiempo y ha viajado a la “desazón de tener 14 años y ser un bicho raro
en todos los sitios”.Xavier Velasco (Ciudad de México, 1958)
subraya a Efe que está convencido de que muchas personas podrán
reconocerse en este texto, “porque la historia de uno es siempre la de
todos”.Según el autor, que le gusta experimentar con distintas
apuestas narrativas, la adolescencia es un “área común. Nos parecemos
mucho en esos años”.Unos años en lo que el escritor cree que
“pasamos horas y horas en el mismo lugar y circunstancias, se nos
prohíbe todo lo deseable, ninguno puede hacer su santa voluntad, somos
rehenes de nuestro desempeño escolar y traemos la cabeza repleta de
apetitos inconfesables”.Velasco confiesa que está interesado en
no dejar “morir” esa época y afirma que contrajo el compromiso consigo
mismo de trasladarla al papel su experiencia juvenil.”Era como una cruz que venía cargando y de la que algún día me iba a tocar librarme”, asegura.Así,
con la firme sospecha de que se ha ahorrado “una fortuna en
psicoterapeutas”, la obra publicada por Alfaguara se hilvana como una
novela autobiográfica en la que el autor rememora de forma minuciosa y
fiel desde los trece a los diecisiete años y los trágicos
acontecimientos personales y familiares acaecidos en ese periodo.Unos
hechos que contribuyeron a convertir el adolescente “mimado, engreído y
rufián que fue en el hombre decente y el afamado escritor que es
ahora”, apunta la presentación de novela.El autor de ” Este que
ves” y “Puedo explicarlo todo”, entre otras obras, observa ahora desde
la distancia que la adolescencia es una oportunidad de “fortalecerse”.Una
oportunidad que no cree que tienen “los populares”, porque ser
“apestado”, en cambio, supone “adiestrarse en la sobrevivencia y
obligarse a triunfar sobre los propios miedos. No se crece merced a las
facilidades, sino a pesar de la carencia de ellas”, indica.A los
malos estudiantes, el escritor recomienda, entre risas, que “lean su
novela” y aquellos que dejan la infancia y se adentran en la edad adulta
que “hay que experimentar, inventarse destinos, soliviantar quimeras,
carcajearse a menudo, equivocarse mucho y apasionadamente”.Y con
pasión se enfunda en su rol de escritor: “Mi papel es mentirle a todo
el mundo menos a mí mismo, con el único fin de contar la verdad (aunque
no toda ella, ni nada más que ella)”.Prefiere “remar en contra”
de cualquier corriente literaria en la que se le pueda encuadrar, porque
siente las tendencias como “límites, grilletes productores de
expectativas con las que no podría ni querría cumplir”.Reconoce
que el ruido mediático que produce un gran premio de novela, como el
Alfaguara, despierta una atención perturbadora. “Quisieras -dice- ser el
mismo de anteayer y ya ese solo intento te arruina el apetito narrador.
Pero te recuperas, más tarde o más temprano, y ello incluye el placer
de volver a escribir desde las vísceras, sin otro compromiso que el de
hacerlas temblar”.Y así con la responsabilidad de vencer el
miedo ante la hoja en blanco afirma que escribe en la actualidad una
nueva novela y que aunque le encantaría hablar de ella no lo hace “por
motivos religiosos”.”Habla uno de lo que hizo, no de lo que va a
hacer, especialmente cuando todo es mentira. Eso sí, al terminar todo
será verdad. Lo juro”, concluye, eso sí convencido de que si llega a
“crecer la tentación” de hablar sobre los acontecimientos convulsos de
su país la obedecerá.TJ
Xavier Velasco invita a los adolescentes a ‘equivocarse mucho’ y con ‘pasión’
Rescatando la furia de esos años, el Premio Alfaguara de Novela 2003 por "Diablo Guardián" ha puesto en marcha la máquina del tiempo y ha viajado a la "desazón de tener 14 años y ser un bicho raro en todos los sitios".
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