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?Verdi? para el seminario

El maestro Guido María Guida, resaltó el trabajo de la OSSLA, y el Taller de Ópera para el 175 Aniversario del Seminario de Culiacán en el TPV

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Culiacán, Sin.- El Teatro Pablo de
Villavicencio nuevamente fue testigo de un evento singular con música que llegó
hasta el cielo, en la gala Viva Verdi,
por el Bicentenario del nacimiento del gran compositor de ópera italiano, en
una amena velada, festejando los 175 años de la fundación del Seminario de
Culiacán.
Bajo la diestra dirección del Mtro. Guido
María Guida, quien con su larga experiencia logró resaltar el trabajo la
Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes y a los cantantes del Taller de Ópera
de Sinaloa, la esperada gala Viva Verdi
congregó a un público numeroso que llenó el inmueble.
Previamente al inicio del concierto, el
Obispo de la Diócesis de Culiacán, Jonás Guerrero Corona, dirigió unas palabras
a los presentes en las que hizo el panegírico de Giuseppe Verdi (1813-2013),
quien se inició en la música con dos eclesiásticos, y explicó la relación que
la Iglesia ha tenido con la música a lo largo de la historia.
?Esta gala será un digno homenaje a este
gran autor, cuya exitosa producción tuvo como cimientos musicales a dos
sacerdotes que lo guiaron desde niño y cuando joven?, dijo, y agregó que ?la
belleza es un camino que también nos lleva a Dios?.
Se proyectó un breve video sobre la
historia del Seminario, fundado el 8 de octubre de 1838, y el Mtro. Guido María
Guida, subió al estrado para dirigir el concierto, que abrió con la Obertura Vespri Siciliani, la vigésima
ópera de Verdi, alegre, fluida y llevadiza, para luego pasar al escenario el
bajo barítono Carlos Santos, que con una voz bien timbrada y potente, cosechó
los primeros aplausos con el aria Come
dan ciel precipita (de la ópera Macbeth).
El programa se mantuvo siempre en alto,
con momentos más altos aun, patentizado en la mayor o menor intensidad de los
aplausos y de los bravos del público, con un director de orquesta especializado
en la ópera, que sabe dirigir al cantante como otro instrumento de la Orquesta.
La joven soprano Karen López, sorprendió
con el aria Tacea la notte placida
(de la ópera Il trovatore), en tanto
que el tenor Carlos Alberto Velázquez, invidente, provocó un murmullo de
aprobación desde los primeros acordes de La
donna e móbile (de Rigoletto),
con intensos aplausos al final.
El bajo Augusto García Vásquez cantó Ella giammai m?amo (de la ópera Don Carlo); y la culiacanense Carolina
Wong, soprano, dio muestra de su bella y matizada voz con Pace, pace Dio mío (de la ópera La
fuerza del destino), mientras que la mezzosoprano tijuanense Ana Laura
Rojas cantó Condotta ell?era in ceppi
(de Il Trovatore), un tema intenso y
que destiló pasiones encontradas.
Le siguió un dúo, con la guamuchilense
Oralia Castro, mezzosoprano, y Carolina Wong, que cantaron Fu la sorte dell?armi (de Aida)
en la que ambos personajes rivalizan por el amor de un hombre. Con esta pieza
se dio un intermedio, tras el cual abrió el programa con la Obertura a la ópera Attila.
La soprano Silvia Duhart, recibió
aplausos al cantar la popular aria Caro
Nome (de Rigoletto), y el
contratenor Gamaliel Reynoso, para cuya tesitura el maestro Verdi ?no dejó
escribió nada?, cantó el Liber scriptus
proferetur (del Réquiem, un solo
para mezzosoprano).
El tenor Héctor Valle fue de los más
aplaudidos por su fogosa interpretación de La
mía Letizia infondere (de I Lombardi),
y ya para terminar, Oralia Castro regresó para sorprender al público con una
emotiva interpretación del aria Ohime!
Morir me sento (de la ópera Aida),
en la que proyecta dolor al oír la sentencia de muerte contra su amado. El
barítono Carlos Santos la acompañó desde el fondo para pronunciar la sentencia
de muerte.
Fue tan preciosa esta interpretación, que
el maestro María Guido no resistió felicitar con un abrazo a la cantante.
La pieza final programada fue el popular
cuarteto Bella figlia dell?amore (de Rigoletto) en que participaron Silvia
Duhart, Ana Laura Rojas, Carlos Alberto Velázquez y el barítono Fernando Loher,
quien bien sincronizados con la orquesta y excelentemente dirigidos, provocaron
una ovación final por parte del público.
Hubo un encore, con todos los vocalistas
y miembros del Taller cantando juntos el coro de la fuga final de la ópera Falsstaff, de Verdi, tras lo cual el
público permaneció aplaudiendo de pie largo rato, el maestro Carlos Serrano,
director del Taller de ópera fue invitado a subir al escenario.
Un verdadero bocatto di cardinali, de los que muy pocos se disfrutan en el año,
tras la cual el público fascinado, mucho más cercano a Dios que cuando entró al
Teatro. 
CHG

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Liz Douret

Liz Douret

Editor de Contenidos

Liz Douret

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