Según la actriz de 63 años (34 en el momento del rodaje), el director Paul Verhoeven le pidió que se quitara la prenda por razones técnicas y le aseguró que el interior de su vestido no entraría en el encuadre.
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“No podemos ver nada, solo necesito que te saques tu ropa interior porque el blanco está reflejando la luz”, le habría dicho Verhoeven a Stone, quien agregó que vio por primera vez la toma en un “cuarto lleno de agentes y abogados” durante la proyección de la versión final y se dio cuenta de lo expuesta que la dejaba. Al término, tuvo un altercado con el cineasta. “Le di una bofetada a Paul, me fui, entré al auto y llamé a mi abogado”, rememoró en un adelanto sobre su autobiografía para Vanity Fair.
Stone estuvo a punto de demandar a la producción y la película de ser enlatada y desaparecer en el olvido y quizás si esto hubiera sucedido jamás hubiera llegado a convertirse en el sex symbol como ahora es recordada, pero todo cambió cuando su representante le contó que nadie en Hollywood quería contratarla porque decían que no era sexy, esto le dio una respuesta reveladora: “Si sigues dejando tu sexualidad en la puerta, ¿cómo esperas actuar?”.
De esta forma dejó que la escena del interrogatorio donde se ve su zona íntima fuera incluida en el filme. Al momento de la grabación, indica que ya estaba en una edad en que las mujeres comiezan a dejar de ser atractivas, a lo que agregó, “creo que ha servido para darme un poco más de longevidad en esta industria porque mis admiradores adolescentes siguen pensando que soy atractiva”.