Guanajuato, Gto.- La canción y el baile “Colás”,
típicos del estado de Veracruz, fueron la cereza del enorme pastel que
desde la Federación Rusa trajo a México el Ballet Moiséyev, quien la
víspera ofrendó “Las danzas del mundo”, en la señorial explanada de la
Alhóndiga de Granaditas.El director general y coreógrafo
Ígor Moiséyev y la directora artística Elena Scherbakoba crearon un
espectáculo que durante más de 60 minutos mantuvo al público en un
vaivén de emociones, por la habilidad de los artistas, la perfecta
sincronía de los movimientos en conjunto, y la música fina y risueña.Una
fastuosa exhibición de las habilidades acrobáticas, evidencia de la
buena condición física, elasticidad y plasticidad de los cuerpos, tanto
de ellas como de ellos, abrió la función programada por el Festival
Internacional Cervantino (FIC), en el rubro de Danza Tradicional.”Mujercita
tártara”, una “Suite de bailes moldavos” y una quadrilla urbana que
data de finales del Siglo XIX, alegrada con pandero, acordeón y
balalaika, fueron las primeras interpretaciones para un público que,
para entonces, poco caso hacía a las bajas temperaturas que se sintieron
en el ambiente.Luego vino la suite naval “Un día en el
barco”. Un escuadrón de bailarines, ejecutó con pulcra exactitud las
coreografías que acompañaron a la música rusa. En solitario o en
conjunto, cada uno de los integrantes del ballet llevó a los niveles más
altos de la perfección cada movimiento que creó Moiséyev.Sus
movimientos corporales semejaban, a veces, peces brincando sobre las
olas; en ocasiones, parecían marinos a bordo de un submarino en plan de
vigilantes; en otras, ellos subían y bajaban de acuerdo con los
movimientos de la marea donde, en la mente de cada espectador, se
hallaba su nave marítima.Mientras, en la explanada (70
pesos el boleto) y en las gradas (sin costo para todos), las muestras de
admiración y franca aceptación expresadas con vivas, hurras, aplausos,
chiflidos y aventurados piropos, mayoritariamente regalados por las
damas, subieron los ánimos hasta las estrellas del cielo guanajuatense.El
viaje a través del mundo siguió con varias danzas, como una bielorrusa
llamada “Bolba”, y otra del Siglo VIII titulada “Adzara jorumi”. Ambas,
al compás de la música que desde siempre ha sido identificada alrededor
del mundo como propia de la región de donde llegó este conjunto de
danzantes.Ígor Moiséyev y su conjunto de bailarines
tenían reservada una sorpresa para e público mexicano. “Las danzas del
mundo” llegaron a Iberoamérica con un joropo venezolano, una joya de
Aragón que no es sino una danza tradicional de España y la danza de
pastores argentina “Gaucho” para tres hombres solos.Tras
lo anterior, la ovación no se hizo esperar. Tampoco más exclamaciones,
de manera especial para los elementos masculinos del ballet sin que eso
representara necesariamente que había más mujeres que hombres entre el
público asistente; las bailarinas fueron admiradas por jóvenes
boquiabiertos.La apoteosis, con todo su delirio y
frenesí, estaba por llegar. Con la luz tenue, se escucharon los primeros
acordes de un son jarocho que representa muy bien la cultura musical de
México ante el mundo: El “Colás”. La luz se intensificó y en el
escenario, tres parejas de bailarines rusos ataviados a la usanza
jarocha.Esa interpretación, apegada a los cánones que
dicta la tradición, presentó a los seis artistas con el atuendo
original. Sin embargo el público se sintió altamente contento, orgulloso
y honrado al advertir que los bailarines, ellos y ellas, se dieron
vuelo bailando el “Colás” con una evidente influencia del baile ruso.El
rápido movimiento de las piernas, las flexiones en rodillas y tobillos,
y la peculiar forma de saltar, hicieron de ese baile un entrañable
homenaje de ese ballet embajador de la folclórica danza rusa, de las
técnicas clásicas de ballet, de expresiones musicales endémicas, de la
paz y la buena voluntad.El ballet, fundado en 1937 por
Ígor Moiséyev, presentó “Las danzas del mundo”, con toda la experiencia
que ostenta, resultado de un diálogo artístico entre las técnicas
clásicas de ballet y el folclor ruso, español, polaco, búlgaro,
mexicano, venezolano, mongol, japonés y vietnamita. Una maravilla
visual.TJ
Se lleva el Ballet de Ígor Moiséyev el corazón de México a Rusia
Lo conquista con danzas del mundo que terminaron con el "Colás"
Fuente: Internet