Ciudad de México.- El escritor Luis G. Urbina, quien es
recordado mañana que se cumplen 80 años de su muerte, logró ganarse un
lugar en las letras mexicanas, del primer tercio del siglo XX, como uno
de los autores más románticos y representativos de la lírica mexicana.
El también periodista, por su trayectoria en el extranjero fue nombrado
miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua.
Luis Gonzaga Urbina nació en la Ciudad de México el 8 de febrero de 1864
y a pesar de la pobreza de su familia pudo cursar los estudios
primarios y los de preparatoria.
Su carrera en el periodismo inició muy joven, cuando entró como redactor
a ?El Siglo XIX?, y en esos años comenzó a publicar poemas y artículos.
Años más tarde fue cronista y crítico teatral en ?El Imparcial? y en ?El Mundo Ilustrado?.
Su quehacer como periodista le permitió conocer a los escritores de la
última generación romántica: Manuel Altamirano (1834-1893), Vicente Riva
Palacio (1832-1896), y a los que iniciaban el Modernismo: Manuel
Gutiérrez Nájera (1859-1895), Juan José Tablada (1871-1945), y al
solitario Manuel José Othón (1858-1906), entre otros.
Su entrañable amistad con Gutiérrez Nájera lo llevó a seguir en la vena
del cronista y en una sensibilidad poética muy cercana a la de Nájera,
quien fue conocido como ?Duque job?.
Para Justo Sierra (1848-1912), Urbina tuvo profundo afecto y aun
veneración, relata la biografía sobre el autor que difunde La
Enciclopedia de la Literatura en México, en su portal de Internet.
De Justo Sierra fue su secretario particular durante su gestión como
ministro de Instrucción Pública. Por estos mismos años, Urbina fue
profesor de literatura española en la Escuela Nacional Preparatoria y
director de la Biblioteca Nacional en 1913.
En 1915, durante la época revolucionaria, Urbina se expatrió a La
Habana, Cuba, donde continuó trabajando como maestro y periodista. Un
año después, se fue a Madrid, España, como corresponsal del ?Heraldo de
Cuba?.
El resto de su vida transcurrió en dicha ciudad española, con excepción
de algunos desplazamientos relevantes motivados por su actividad
docente, literaria y periodística. Así, en 1917 estuvo unos meses en
Buenos Aires, Argentina, donde sustentó un ciclo de conferencias sobre
literatura mexicana.
Volvió a España donde fue designado, desde México, Primer Secretario de
la Embajada Azteca en Madrid de 1918 a 1920, e hizo un viaje a Italia al
término del cual volvió por poco tiempo a su país natal para
abandonarlo con prontitud tras la muerte del presidente Venustiano
Carranza (1859-1920).
Tras su regreso a Madrid, Luis Gonzaga Urbina se encargó de poner orden
al vasto legado del historiador mexicano Francisco del Paso y Troncoso
(1842-1916). En estas y otras actividades similares estuvo ocupado
durante el resto de su vida, según relata el sitio web
?biografiasyvidas.com?.
Murió en Madrid el 18 de noviembre de 1934 y sus restos fueron
reclamados por el gobierno mexicano, que los trasladó a la Ciudad de
México, donde fueron depositados en la Rotonda de los Hombres Ilustres.
Entre sus obras se encuentran ?Ingenuas? (1941), ?Puestas de Sol?
(1910), ?Lámparas en agonía? (1914), El glosario de la vida vulgar
(1916), ?El corazón juglar (1920), ?Los últimos pájaros? (1924) y ?El
Cancionero de la noche serena (1941).TJ
Se cumplen 80 años sin el poeta mexicano Luis Gonzaga Urbina
Luis Gonzaga Urbina nació en la Ciudad de México el 8 de febrero de 1864 y a pesar de la pobreza de su familia pudo cursar los estudios primarios y los de preparatoria
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