Ciudad de México.- Para María Teresa Rodríguez (1923-2013), la música siempre fue una de
sus grandes pasiones, una forma de conocimiento del mundo y del hombre,
y no un simple y superficial entretenimiento dominado en estos tiempos
sordos, por un gusto musical chabacano y ramplón, aseguró anoche el
compositor Mario Lavista. Durante un homenaje póstumo a la
recientemente fallecida pianista, en la Sala Silvestre Revueltas del
Conservatorio Nacional de Música, el compositor mexicano, la directora
del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García
Cepeda, y la historiadora Gloria Carmona, elogiaron y recordaron con
cariño a la heredera artística del compositor mexicano Carlos Chávez.Lavista
recordó a la pianista como “una niña prodigio que a la edad de ocho
años hizo su debut tocando el ?Concierto No 1?, de Beethoven, con
grandes dificultadas técnica e interpretativas”.Señaló
que su interés y curiosidad musical la llevaron a incursionar la música
de los más variados lenguajes y técnicas, lo que la llevó a ampliar
significativamente su repertorio, hasta abarcar la música de
compositores de la talla de Robert Schumann y Wolfgang Amadeus Mozart,
entre otros.Recordó que a finales de los años 40 conoció a
Carlos Chávez, con quien inició una profunda amistad, además de una
fructífera relación profesional, la cual culminó después con la
grabación de “La Integral” para piano del propio Chávez.A
finales de los años 60, Chávez la invitó a ser la pianista del recién
fundado Taller de Composición del Conservatorio Nacional de Música y
durante varios años leyó y tocó las obras de jóvenes estudiantes de
composición que aprendían en ese centro de estudios musicales.Tras
recordar su impecable y sorprendente lectura a primera vista, así como
su infalible y fino oído musical, Lavista celebró el que el homenaje a
la pianista fallecida el pasado 5 de septiembre haya sido en el
Conservatorio, que fuera su casa, tanto como pianista del taller de
composición de Carlos Chávez, como maestra y como directora.Al
respecto, la titular del INBA destacó brevemente la carrera de Teresa
Rodríguez, al tiempo que abordó el lado no musical, más bien humano de
la homenajeada.”Se trata de una mujer a quien no sólo
recordamos por su virtuosismo, sino por su generosidad en el aula y, de
manera especial, por la dedicación con la que interpretó la obra de
Carlos Chávez, su mentor y amigo”, dijo.Señaló que a
pesar de su muerte, Rodríguez vive gracias a sus excepcionales
interpretaciones y el auténtico carácter de las piezas y autores.La
funcionaria comentó que su dominio técnico no se compara en nada, “pues
a todos nos asombró con su habilidad para salir adelante, de las más
ávidas dificultades interpretativas, haciendo incluso que pareciera
sencillo”.También la recordó como una mujer de destacadas
virtudes y cualidades, pues en sus conversaciones, relucía de forma
especial la gratitud y reconocimiento que profesó hacia los maestros que
intervinieron en los diferentes momentos de su formación.De
igual manera, dijo que Rodríguez fue una mujer que siempre renovaba su
repertorio. “Fue un personaje vital y amante de la música, fue una mujer
inteligente, generosa y humana que expresó su talento a través del
piano, uno de los instrumentos que mejor acompañan al compositor”.En
su oportunidad, Gloria Carmona celebró el homenaje a su amiga, al
tiempo que hizo una semblanza de la compositora desde su niñez, pasando
por su amistad con Carlos Chávez y hasta el año en recibió el Premio
Nacional de Ciencias y Artes en la categoría Bellas Artes.Tras
los discursos, los pianistas Tonatiuh de la Sierra (hijo de la maestra
Rodríguez), Mauricio Náder, Armando Merino y Alejandro Barrañón,
deleitaron con un recital a los presentes, entre ellos, familiares de la
homenajeada.TJ
Ponderan virtuosismo y entrega de la pianista María Teresa Rodríguez
Mario Lavista, María Cristiana García Cepeda y Gloria Carmona recuerdan con cariño a la heredera artística de Carlos Chávez
Fuente: Internet