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Muñoz Molina, premio Príncipe de Asturias por su compromiso literario

Autor de libros como ?El jinete polaco? (1991), ?Plenilunio? (1997) o ?Sefarad? (2001), el escritor español Antonio Muñoz Molina fue reconocido este miércoles con el premio Príncipe de Asturias de las Letras

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Ciudad de México.- Autor de libros como ?El jinete polaco? (1991), ?Plenilunio?
(1997) o ?Sefarad? (2001), el escritor español Antonio Muñoz Molina fue
reconocido este miércoles con el premio Príncipe de Asturias de las
Letras por el compromiso de una obra fuertemente vinculada a la realidad
contemporánea.
Con ?hondura y brillantez?, plasmó ?fragmentos relevantes de la
historia de su país, episodios cruciales del mundo contemporáneo y
aspectos significativos de su experiencia personal?, afirmó el jurado
del galardón sobre Muñoz Molina, primer autor de habla hispana
reconocido con este premio desde que en 2000 lo fuese el guatemalteco
Augusto Monterroso.
Su obra ?asume admirablemente la condición del intelectual comprometido con su tiempo?, agregó.
Nacido en la localidad andaluza de Úbeda en 1956, Muñoz Molina, ex
director del Instituto Cervantes de Nueva York y miembro de la Real
Academia de la Lengua Española desde 1995, comenzó su carrera como
columnista en el Diario de Granada.
Debutó como novelista en 1986 con ?Beatus Ille?, tras la que llegaron
obras como ?El jinete polaco? que le valió el Premio Planeta, uno de
los más importantes de habla hispana, en 1991 y el Premio Nacional de
Narrativa un año después.
Con novelas como ?Beltenebros? (1989), ambientada en la posguerra
civil española, ?Los misterios de Madrid? (1992), en los últimos años de
la transición a la democracia, o ?La noche de los tiempos? (2009),
sobre el hundimiento de la Segunda República, Muñoz Molina se adentró en
la historia reciente de España.
?La ficción crea modelos de explicación del mundo mediante el relato
de los símbolos. Sirve, como sirve el mito, para explicar algo y también
para refugiarse, sí. Leemos porque necesitamos dar forma a nuestra
propia experiencia y convertirla en relato. Y, a la vez, intentamos
aprender de la experiencia del otro?, había explicado en una entrevista
al diario español El Mundo en 2009.
A principios de este año, el autor de ?Sefarad? (2001) protagonizó
una polémica cuando un grupo de destacados intelectuales -entre ellos el
ensayista francés Stéphane Hessel, el escritor inglés John Berger y el
cineasta británico Ken Loach- lo llamaron a rechazar una invitación de
Israel para recoger un premio en la Feria del Libro de Jerusalén.
?Israel es un país plural donde, que yo sepa, de la misma forma que
hay gente muy reaccionaria e integrista, hay mucha gente progresista muy
crítica con la ocupación de los territorios, gente que dentro de Israel
milita por la solución del conflicto?, afirmó entonces al diario El
País.
Dieciocho escritores de once países optaban este año al Príncipe de
Asturias de las Letras, entre ellos el japonés Haruki Murakami, el
irlandés John Banville y el español Luis Goytisolo. En la pasada edición
el premio había recaído en el estadounidense Philip Roth.
La Fundación Príncipe de Asturias premia cada año desde 1981 a ocho
personas o instituciones en los ámbitos de las artes, la cooperación
internacional, la concordia, las ciencias sociales, la comunicación y
las humanidades, el deporte, la investigación científica y la técnica y
las letras.
El de Muñoz Molina es el quinto galardón concedido en esta 33ª
edición, después de que la semana pasada los físicos Peter Higgs y
François Englert y la Organización Europea para la Investigación Nuclear
(CERN) recibieran el Príncipe de Asturias de Investigación Científica y
Técnica por el descubrimiento del ?Bosón de Higgs?.
La fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz, conocida por sus
retratos de grandes figuras del arte y la política, recibió el premio de
Comunicación y Humanidades y la socióloga holandesa Saskia Sassen,
creadora del concepto de ?ciudad global?, el de Ciencias Sociales.
Anteriormente, el cineasta austriaco Michael Haneke -autor de
películas como ?Funny Games? (1997), ?La cinta blanca? (2009) y ?Amor?
(2012)- se había alzado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.
Cada galardón está dotado con 50.000 euros (unos 65.000 dólares) y
una escultura creada por Joan Miró. Los premios serán entregados en
otoño por el príncipe Felipe en una ceremonia en Oviedo, sede de la
Fundación que lleva su nombre.
Muñoz Molina, gran novelista y un hombre comprometido con su tiempo
Antonio Muñoz Molina, galardonado hoy con el Premio Príncipe
de Asturias de las Letras, hace años que se consolidó como uno de los
grandes novelistas en lengua española, pero es también un intelectual
comprometido con su tiempo, defensor de la tolerancia y muy crítico con
la corrupción política. Que Muñoz Molina (Úbeda, España, 1956)
no se dedica sólo a la ficción, aunque a ella entregue sus mayores
esfuerzos como creador, lo demuestran los artículos periodísticos que ha
ido publicando a lo largo de su vida y, en especial, su último libro,
“Todo lo que era sólido”, un ensayo en el que reflexiona sobre las
causas de la crisis que padece España. Y un ensayo que este
escritor se planteó como un ejercicio de defensa de todo aquello que es
fundamental para la sociedad española y que no debería perderse, como la
sanidad y la educación públicas, la legalidad democrática y las
libertades públicas. Muy crítico con los fanatismos y los
totalitarismos, Muñoz Molina ha sabido reflejar en su obra “la libertad
del individuo en la sociedad” y le ha dado voz en algunas de sus novelas
a “los oprimidos, los desplazados y los perseguidos”, como le reconoció
el jurado del Premio Jerusalén, que le concedieron el pasado enero.
El escritor recibió presiones para que rechazara el galardón por
organizaciones propalestinas y algunos intelectuales, pero él decidió
acudir a Jerusalén a recogerlo por considerar “profundamente injusto”
boicotear a un país con una sociedad “abierta y tan plural” como la
israelí y en la que hay “posiciones de defensa de los derechos de los
palestinos”, afirmaba en una entrevista con Efe. Su visión
sobre los totalitarismos del siglo XX quedó patente en su novela
“Sefarad”, publicada por Alfaguara en 2000 y reeditada en 2009 por Seix
Barral, el sello que en los últimos años ha publicado a este gran
escritor. En “Sefarad”, una obra maestra en opinión de críticos
españoles y extranjeros, Muñoz Molina traza el mapa de todos los
exilios posibles y rescata la vida de víctimas del holocausto nazi y del
estalinismo, en un intento de contrarrestar “la gran injusticia que
supone olvidar a quienes perdieron la humanidad” a causa de esos
sistemas. Esa preocupación suya por los totalitarismos le ha
llevado en más de una ocasión a decir que ningún país está libre de que
se repitan tragedias como la del holocausto nazi. La democracia tiene
que ser enseñada a diario, y “la barbarie puede suceder en cualquier
momento”, según el escritor, que vive entre Nueva York y Madrid.
Perteneciente a una familia de campesinos, Muñoz Molina estudió
Historia del Arte en la Universidad de Granada (sur de España) y, en sus
primeros tiempos, alternó su trabajo como funcionario en esta ciudad
con sus artículos en prensa que reuniría en los libros “El Robinsón
urbano” y “Diario del Nautilus”. En 1986 obtuvo el Premio Ícaro de Literatura a los nuevos creadores por su primera novela, “Beatus ille”.
Luego iría firmando otras muchas que lo irían consagrando como
escritor, entre ellas “El invierno en Lisboa” (Premios Nacional de
Narrativa y la Crítica), “El jinete polaco” (Premios Planeta y Nacional
de Narrativa) o “Plenilunio” (Premios Fémina a la mejor novela
extranjera y de los lectores de Crisol). Así como la ya citada
“Sefarad”, “Ventanas de Manhattan” o “La noche de los tiempos” (Premio
Mediterráneo 2012 a la mejor novela extranjera), ambientada en los
primeros día de la guerra civil española. Con su obra traducida
a más de veinte idiomas, Muñoz Molina, académico de la Academia
española de la Lengua desde 1995, ha disfrutado desde muy pronto del
fervor del público y de la crítica, pero él suele decir que ser escritor
“no tiene nada de excepcional”. “La literatura es un alimento
tan sencillo como el pan y el agua, y un exceso de intelectualización la
convierte en algo horrendo”, le dijo en otra ocasión a Efe este
escritor que, por muy sólida que sea su carrera, se sigue considerando
“un principiante” cada vez que comienza una novela. Y prefiere
no tener demasiadas seguridades en ese “extraño oficio” que es el de la
literatura y en el que la maestría, “si llega, tiene mucho de hallazgo y
de azar”. A sus 57 años, Muñoz Molina se convirtió hoy en el
escritor más joven en ganar el Premio Príncipe de Asturias, y lo
mereció, según el jurado, por “la hondura y brillantez con que ha
narrado fragmentos relevantes de la historia de su país, episodios
cruciales del mundo contemporáneo y aspectos significativos de su
experiencia personal”. Y lo ha ganado también por asumir “admirablemente” la condición del intelectual comprometido con su tiempo.
A esta última faceta pertenecen, por ejemplo, las críticas que durante
años formuló contra el terrorismo de ETA, o las que dedica con cierta
frecuencia a la clase política, “cuyo desprestigio a nadie se debe más
que a ella” y “cuyo interés está en perpetuarse, en aumentar su poder y
su riqueza, y en servir a sus amos, que son los dueños del dinero, los
que mandan de verdad”, dijo a Efe cuando se publicó “Todo lo que era
sólido”.
TJ

Fuente: Internet

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Liz Douret

Editor de Contenidos

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