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Mario Almada, una leyenda del western mexicano

El actor de 92 años prepara libro biográfico en el que contará sus glorias y sinsabores

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Ciudad de México.- A sus 92 años, Mario Almada aún tiene la fuerza y la entereza para
hablar de lo que más le apasiona en la vida: su carrera, que ha sido muy
reconocida y por ello prepara un libro biográfico en el que contará las
glorias y los sinsabores que lo llevaron a convertirse en una leyenda
del western mexicano.
Hombre de porte gallardo y mirada profunda, cuya imagen en el Séptimo
Arte reflejó la justicia, es como se puede describir a Almada.
“Contaré muchas cosas de mi vida y por qué no de mis amores. Hay un
nieto que viene a platicar conmigo para escribir este libro”, comentó el
actor, quien con más de nueve décadas a cuestas se encuentra
físicamente entero y con bríos para platicar de su desarrollo
profesional.
Su casa de Cuernavaca, Morelos, se ha convertido en el sitio donde no
sólo disfruta de momentos de tranquilidad y esparcimiento, sino también
en su set de trabajo.
“Muchas producciones vienen para que yo haga mis participaciones
especiales. No estoy retirado, pero sí debo reconocer que me canso a mis
92 años”, dijo, al tiempo que sonríe y recuerda que su aventura en el
cine empezó con su hermano Fernando, quien lo invitó a involucrarse en
este género.
“Yo llegué en 1960 a la Ciudad de México para trabajar en un cabaret,
pero no me fue bien, entonces pensé en regresarme a Sonora, pero mi
hermano Fernando me invitó a hacer una película en sociedad con todos
los que participaban y yo me encargué de la producción”, explicó.
Mario recordó que sus primeros pasos como actor en su prolífica carrera
fueron con la película “Por eso”, ya que “Bruno Rey se golpeó y se
rompió el brazo y me metieron a mí, de ahí no he parado de hacer cine”.
Más 500 películas dan cuenta del trabajo fílmico de Almada y mucho se ha
dicho que posee el Récord Guinness por este hecho, aunque el actor no
ha logrado reunir los requisitos, ya que muchos de los largometrajes no
cuentan con registros.
“Antes había un señor que venía a ver a mi papá y le llevaba un conteo a
través de algunos recortes, pero lamentablemente falleció y los del
Guinness se han acercado para que formalicemos todo, pero no se puede
por la falta de registros”, explicó Marcos Almada, hijo del actor.
Pero esto no lo entristece ni desilusiona, pues tiene enmarcado un
artículo de una revista en el que se señala que él es el actor con
cintas hechas muy superiores a las de John Wayne y Christopher Lee.
“Yo no me siento como una leyenda, aunque la gente me lo ha hecho ver
así y me demuestra cariño, aunque algunas veces han sido extrañas esas
muestras. Un día, una mujer se acercó en una plaza y me dio un billete
de 100 dólares, traté de regresárselo, pero no la encontré. En otras
ocasiones me dan besos y me hacen sentir querido”, recordó.
Consciente de que su trabajo ha causado polémica por su temática y otras
por hacer videohomes, Almada lo único que hace es atesorar cada uno de
sus recuerdos, que lo llenan de orgullo y que el año pasado lo llevaron a
recibir el Ariel de Oro por Trayectoria.
“Todos mis premios me llenan de satisfacción, pero el Ariel tiene un
gran valor para mí”, reconoció el artista, al tiempo que mostró su
estatuilla que guarda celosamente en una vitrina junto a dos Diosas de
Plata y algunas fotografías con su imagen de vaquero.
En México es imposible hablar del western sin referirse a Almada, quien
se convirtió en la imagen del justiciero por excelencia e incluso por
algunos era conocido como el “John Wayne mexicano”.
“Así me decían, pero yo nunca me creo nada, yo sólo soy Mario Almada,
quien ha hecho una carrera bonita y si volviera a nacer volvería a ser
actor”, comentó el artista, cuyas películas lograron romper la frontera
entre México y Estados Unidos.
“Me gustó el género del western, porque yo fui agricultor 30 años de mi
vida, por lo que me enseñé a montar a caballo, manejar el rifle y tirar
el látigo, me sentía yo en mi ambiente”, dijo, y recordó que una de las
cintas más difíciles de hacer fue “La viuda negra”.
“Yo era un padrecito medio coqueto en la cinta y como soy católico, me
costó trabajo, pero he disfrutado mucho todos mis personajes, aunque eso
sí, jamás saldré de cobarde”, explicó el protagonista de cintas como
“El tunco Maclovio”, “El sabor de la venganza” y “El infierno”, por
mencionar algunas.
Actualmente el actor está listo para mostrar su trabajo en la serie “El
mariachi”, al tiempo que disfruta del cariño de sus cuatro hijos, 12
nietos y seis bisnietos.TJ

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Liz Douret

Liz Douret

Editor de Contenidos

Liz Douret

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