Ciudad de México.- Entre callejuelas medievales y canales que brotan del río Thiou, el
Festival de Annecy inauguró hoy con “El profeta”, producida por Salma
Hayek, la 39 edición del certamen de cine de animación más influyente
del mundo, que este año se fijará en España y en el papel de la mujer en
la industria.”Nuestros competidores son la Mostra de Venecia,
el Festival de Cannes, el de Berlín o el de Toronto. Ese es el nivel de
Festival de Annecy, es la intersección mundial de la animación”, explicó
el director artístico del certamen, el canadiense Marcel Jean, sobre un
certamen que se desarrolla en las faldas de los Alpes franceses.La
cosmopolita familia de los dibujos animados se reúne como cada año
desde hoy y hasta el próximo sábado en un ambiente afable con marco de
postal bucólica que solo perturban los chubasco veraniegos y los
mosquitos que gobiernan el lago Annecy, con sus 27.000 kilómetros
cuadrados de aguas cristalinas.”Espero ver muy buenas películas,
animación que solo puede verse en festivales y rara vez por internet, y
también conocer gente y hacer contactos. Y, quién sabe, quizá encontrar
trabajo”, explica Efe la animadora brasileña Débora Slikta.La
ciudad está en ebullición y desde primera hora del lunes se proyectan
algunos de los 215 largos y cortometrajes del programa, de los más de
2.000 que recibió el comité de selección.Pero la apertura
oficial le correspondió a la proyección de “El profeta”, que produce la
actriz mexicana de origen libanés Salma Hayek. Nueve grandes directores
con técnicas y estilos de animación muy diferentes -como Tomm Moore,
Michal Socha, Joan Gratz, Nina Paley o Joann Sfar- se sumergen en la
adaptación de la homónima obra del escritor libanés Kalil Ghibra a 84
minutos de cine.Casi un siglo después de la publicación del
exitoso libro, el filme desarrolla la relación de una niña traviesa
(Almitra) y un prisionero político en arresto domiciliario (Mustafa) en
la isla imaginaria de Orphalese para filosofar sobre los grandes temas
de la vida.Hayek, de 48 años y esposa del multimillonario
empresario francés François-Henri Pinault, canceló a última hora su
participación en el certamen porque un problema de salud le impidió
tomar el avión desde Los Ángeles, informaron los organizadores.Antes
de la apertura oficial, seguida de su correspondiente fiesta inaugural,
se proyectó la única cinta española a concurso, “Pos Eso” y primer
largometraje del director español Samuel Ortí Martí, que rocía de
posesiones diabólicas y plastilina en “stop-motion” el mundo de la
farándula española.”Llevo viniendo a Anecy muchísimos años.
Siempre he enviado mis cortos, pero nunca han entrado en competición. Lo
he luchado mucho. Vengo todos los años y le como la cabeza a todos lo
que conozco. Pero la peli tiene que estar bien, si no, no entra (…).
Estoy muy contento, estoy feliz”, comentó a Efe tras su estreno en
Annecy el director valenciano, conocido como Sam.También se
proyectó en concurso el “thriller” colombiano “Sabogal”, y fuera de
competición “Desterrada”, de su compatriota Diego Guerra, así como las
españolas “Historias Extraordinarias”, de Raúl García, y “Mortadelo y
Filemón contra Jimmy el Cachondo”, de Javier Fesser.Annecy,
donde cada vez tienen más visibilidad los grandes estudios
estadounidenses como Warner, Pixar, Disney o Dreamworks, sirve también
para engrasar las relaciones entre 7.000 profesionales acreditados como
productores, directores, animadores, periodistas, distribuidores,
exhibidores o críticos.Según el director artístico del festival,
la democratización de la tecnología ha acortado la distancia técnica
entre los grandes estudios y las producciones más modestas, pero sigue
habiendo una gran diferencia en la promoción y la distribución.”Los
estudios de animación de EEUU se benefician de alianzas con las
‘grandes productoras’, que ponen a su disposición una verdadera máquina
de guerra comercial”, explica Jean, que busca una dimensión global del
festival, como referencia artística, punto de encuentro y plataforma de
negocio.En Annecy no faltan estudiantes, escuelas y
universidades, pues los estudios gigantes se nutren de talento nacido en
cualquier rincón del planeta.A veces esos jóvenes regresan a
sus países para fundar un estudio que añade valor a las producciones
locales la experiencia adquirida fuera.En ocasiones les mueve
salir del anonimato que supone ser un gregario en una multinacional. Los
directores van ganando notoriedad entre la gente, y la perspectiva
amable de un público local resulta atractiva.Muy pocos llegan,
pero sueñan con llegar a ser como Pete Docter (“UP”), Pierre Coffin
(“Gru, mi villano favorito”), Mark Osborne (“Kung Fu Panda”) o Chris
Wedge (“Ice Age”), que se han ganado un nombre propio como cineastas, no
solo como animadores.”La animación es cine, no un subgénero. Es un tipo de cine completo”, sentencia el director artístico del Festival de Annecy. TJ
Los dibujos animados toman los Alpes
Annecy, donde cada vez tienen más visibilidad los grandes estudios estadounidenses como Warner, Pixar, Disney o Dreamworks, sirve también para engrasar las relaciones entre 7.000 profesionales acreditados
Fuente: Internet