Ciudad de México.- El Palacio de Bellas Artes ya estaba a sus pies cuando Anna Netrebko
regresó al escenario tras el intermedio, vestida como una diosa. En la
primera nota se convirtió, en un instante, en Maddalena, la mujer que lo
perdió todo, con su hogar en llamas, con el dolor por la muerte de su
madre, una mujer sumergida en la miseria.
“Yo soy el Dios que desciende al mundo y hace de la tierra un
paraíso. ¡Ah! Yo soy el amor, el amor, el amor”, cantó la soprano rusa y
el mundo se detuvo en su voz. Después, los aplausos de pie, los gritos,
los vivas, la energía arrojada hacia al escenario como una ovación,
ante su “La mamma morta” de la ópera “Andrea Chénier” de Giordano, una
de las arias más famosas del repertorio operístico.
La soprano rusa regresó a México la noche de ayer miércoles después
de 10 años de ausencia para ofrecer una gala en el recinto donde debutó
en 2005, en la ópera “Romeo y Julieta” de Gounod. Entonces era una
estrella mediática que encarnaba roles para soprano ligera y volvió con
un repertorio dramático -el más exigente- que la coloca como la máxima
diva de la ópera en el mundo.
El concierto inició con una primera parte dedicada a Giussepe Verdi.
La Obertura “La forza del destino” a cargo de la Orquesta del Teatro de
Bellas Artes, bajo la batuta de Srba Dinic, fue celebrada por una
audiencia que agotó los boletos del recinto en tiempo récord. La demanda
por los boletos fue tal que se transmitió en directo en una pantalla
colocada a un costado del recinto.
La soprano ha dicho que se alejó del repertorio con personajes
ingenuos y ahora se concentra en el dramático. Así, cantó arias de
“Macbeth”y “El trovador”, con las que obtuvo siempre la misma respuesta
de la audiencia, una entrega total.
Netrebko compartió el escenario con el tenor Yusif Eyvazov, su
pareja sentimental y futuro esposo, 10 años menor, situación personal
que sería sólo un dato curioso si no fuera porque, de acuerdo con la
crítica, el cantante ha llegado a estar bajo la batuta de grandes
directores como Riccardo Muti por el apoyo de la soprano. Y su
interpretación del aria de “Luisa Miller” lo confirmó.
Un tenor poderoso pero con una oscuridad vocal desagradable al oído.
Aun así, su “Nessun Dorma” de la ópera “Turandot” de Puccini le valió
ser aplaudido por varios minutos por una audiencia enardecida.
La soprano regresó al escenario en cuatro ocasiones para cantar y
dos veces más para recibir el aplauso del público que se resistía a
dejarla ir, a despertar de ese paraíso en que se convirtió Bellas Artes
por una noche.TJ
La soprano Anna Netrebko triunfa en Bellas Artes
La soprano rusa regresó a México la noche de ayer miércoles después de 10 años de ausencia para ofrecer una gala en el recinto donde debutó en 2005, en la ópera "Romeo y Julieta" de Gounod
Fuente: Internet